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September 23 DespedidaMe gustaría dejaros unas fotos del pueblo que me acogió durante 10 años de mi vida, Santisteban del puerto. Desde los cuatro a los trece estuve allí, viviendo mayormente penurias, fatigas, y escasamente algunos momentos de felicidad. No sentí para nada abandonar aquel lugar y emprender camino hacia Madrid, donde al menos me esperaba un futuro mas prometedor, dejando atrás las mezquindades de la mayoría de las personas que allí vivían, así como dejando atrás todo rastro de amistad (que no llegó a existir realmente). Aunque en años futuros mi vida en Madrid sufrío algunos altibajos, puedo decir ahora que afortunadamente salí del pueblo, pues allí habríamos caido en un pozo de miseria, ignorancia, y hambre del que realmente no sé como habría acabado. Una vez mas, he de dar las gracias a la persona que nos acogío, nuestra madre, la cual se encargó diligentemente de todos nuestros asuntos pendientes en el pueblo, pagando deudas y demás, y llevándonos con ella. Pobrecilla no sabía lo que se le venía encima. Lo dicho aquí teneis algunos recovecos de este pueblo y alrededores, no son todos, solo algunos para que os hagais una ligera idea, y si quereis podeis visitar la web oficial para ver mas cosas en Santisteban del Puerto Plaza del Pueblo (foto 1)
Plaza del Pueblo (foto 2) Por esta plaza al fondo entre el edificio rojo y el de la derecha de balcones con arcadas pindadas de amarillo, compré todas mis chucherías en un kiosko que allí había, por sus losas y aledaños corri jugando algunas veces a policias y ladrones.
El Castillo
Llegué a subir muy pocas veces en todos los años que estuve allí, aunque con mucho miedo por todas las leyendas que rodeaban al lugar, alguna vez incluso trajimos de recuerdo un trozo de vasija. A su derecha quedaba La Guarida.
Parroquia de San Esteban
Aunque nosotros eramos Evangélicos (bueno mi padre que nosotros ni idea de esas cosas), visité en varias ocasiones y a hurtadillas esta parroquía junto con algunos amigos, el lugar inspiraba respeto, el aroma de los ungüentos que impregnaba todo el ambiente nos hacía sentir como sacrílegos profanando aquel templo, pero la curiosidad podía mas que nuestro natural miedo a una posible represalia.
Cerro de los Almendros
Por estos lugares, y en muchas ocasiones fui en compañia de mis hermanos Martín y Jacob, unas veces para recoger Almendras (que ricas), otras para poner cepos, o incluso simplemente por diversión.
La Guarida En este montículo granuloso, de tierra gravosa roja, subía bastante amenudo por encontrarse cerca del pueblo, y sobre sus ruinas jugaba, saltaba, o me tumbaba al sol. Era un lugar privilegiado desde el cual se podía ver toda la vega en la que se concentraban los cultivos. September 16 entierroRecuerdo que la situación familiar se deterioraba cada vez mas, las tensiones entre mi hermano martín y mi padre llegaron a extremos de enfrentamientos físicos. Mi hermano se embarcó en un viaje sin rumbo llenó de alcohol, y yo me veía en medio de esa vorágine sin saber que hacer, y llorando muchas veces en silencio por las noches. Fue cuando estaba mi hermano en el Servicio Militar cuando mi padre murió. Ese día de mañana nos acercamos a Robles a realizar algunas compras, tal y como acostumbramos a hacer, cuando mi padre perdió el conocimiento y cayó redondo al suelo, golpeándose la frente con la pared del mostrador. El revuelo que se originó fue tremendo mucha gente alrededor, sin saber que hacer, y molestando la verdad, por supuesto yo me quedé lívido, era la primera vez que veía a mi padre "realmente" enfermo. Al cabo de poco tiempo se recuperó y pareció que no había sido mas que una lipotímia o algo similar. No sería hasta mas tarde a mediodía (no lo recuerdo con exactitud) que no sufriría otro desmayo como aquel, incluso ya preocupado fue a visitar al matasanos, Don Blas, el cual lo despacho sin realizar ningún tipo de prueba, ni preocuparse lo mas mínimo porque pudiera ser algo realmente mas grave. Así fue como llegó la tarde/noche de un día de verano, en la cual las personas solían salirse a la puerta de sus casas, y de estas forma nos salimos nosotros a la calle, y desde allí con la puerta abierta veíamos la televisión, cuando de repente mi padre sentado en una silla, se fue hacia delante y comenzó a emitir unos murmullos roncos, y le caía la baba de la boca, así como las musosidades le goteban de la nariz. Yo me asusté bastante, y comencé a llamarle: "Papa!, Papa!", y al ver que no obtenía respuesta me dirigí a los parroquianos que había en la misma calle pidiendoles ayuda. Rápidamente, me dijeron que avisara al médico y yo corrí como alma que lleva el diablo hasta la casa del médido en la plaza, él cogió su coche y subimos hasta mi casa, pero al llegar las caras de los que había allí me indicaron que no iba bien la cosa, y fue Guerrero quien me dijo que ya nada se podía hacer, y el médico solo tuvo que certificar la muerte, a día de hoy no sé realmente de que murió, imaginamos que fue un infarto, o una embolía. Como una catarata comencé a llorar, a llorar una perdida que de por sí me liberaba, nos liberaba. Luego lo que vino fue ya un circo, llamadas a madrid, paseos de la gente por la casa, y nuevas promesas que se habrían en el horizonte con una próxima emigración tan forzada como querida a Madrid, y mucha gente desconocida fisgoneando. Creo que la única persona que lloró realmente esta perdida fue la abuela Candida. September 12 TabacoLa primera vez que conseguí tragar el humo, y me fumé el primer cigarrillo sentí como un mareo, y una extraña sensación eufórica, con posterioridad lo único que sentía era ansiedad cuando me faltaba el tabaco. El hecho es que como casi todos los chavales, nos reuniamos en grupos, y cuando uno empezó a fumar pues el resto no tuvo ningún reparo en seguir la misma senda, y en cuestión de pocos meses ya estamos todos enganchados a esa droga, yo me inicie cuando debía de contar unos 12 años. Al principio todo era emoción, comprar a escondidas un cigarrillo rubio para irte corriendo a buscar un lugar oculto donde fumartelo en compañía de los colegas, era la diversión de hacer círculos con el humo, o de reirse simulando dragones cuando echabas el humo por la nariz, y como no podía ser de otra forma siempre estaba el que sabía como había que coger el cigarro, o como girarlo habilmente para ocultarlo detras de la palma en días lluviosos, o incluso como realizar una reparación con una colilla del suelo para tapar una rotura en el papel. En fin, todas esas chorradas de las que uno se siento orgulloso y que luego solo da paso a la mas amarga de las verdades, te has vuelto un adicto a una droga, el tabaco. Un día te das cuenta que ya no puedes pasar de tu cigarro cada hora o cada 45 minutos, y como los yonkis corres a chutarte tu dosis cuando notas el momo, sí auténtico y real. En casa se convirtió en una agonía, pues buscaba cualquier excusa para salir a la calle, y llegó un momento en el que incluso me arriesgaba en las habitaciones de la parte alta, acercandome a las ventanas para que el humo se fuese.
Finalmente y tras muchos años, ya no recuerdo exactamente cuando sucedió, es posible que cuando tenía aproximadamente unos 30 años, dejé de fumar, y desde luego fue duro, muy duro pues hubo que superar pruebas tales como cumpleaños, fiestas, bares, o cualquier reunión, ya que siempre salía el tabajo a relucir, y siempre te ofrecían, a lo cual tenías que negarte rotundamente despues de 3 o 4 intentos (es increible lo estupida que puede llegar a ser la gente). Hoy día me sigue encantando el aroma del tabaco rubio. August 30 primera biciTodo llega en esta vida, y gracias a mi trato con Mariano pude aprender a montar en Bici, ya que él me la dejaba algunos ratos, y yo pateaba un poco, hasta que así poco a poco fui cogiendo el equilibrio. Fue de esa manera que un día me encontré con la sorpresa de que tenía una bici, la cual me había comprado mi padre, pero la sorpresa fue doble porque no era una bici como todo el mundo tenía, es decir, eran las típicas de paseo, aquellas que cualquiera puede enseguida identificar como las de la época, el caso es que la bicicleta era una versión mas pequeña de una de carreras, pero forjada toda en hierro (o sea, que pesaba un webo), mi padre decía que tenía que tener una bicicleta de hombre (por dios, como si las otras que eran las que usaban todos los chavales no lo fueran). Así de esta manera, me monté y di unas vacilantes vueltas por mi calle, para corroborar que realmente sabía montar en bici. Lo mejor vino después ya que al fin estaba motorizado, y podía acompañar al resto de chavales en las andanzas por el campo, y como he dicho sobre los once años yo me trataba mucho con la gente de abajo del pueblo, así que casi todos los días yo me bajaba con ellos, haciamos el cabra, nos bajamos por la carretera dejando las bicis en punto muerto hasta los cuatro alamos, situados a cuatro kilómetros del pueblo todo cuesta abajo, y he de decir que a mi personalmente me costaba todo mucho mas pues tenía que arrastrar aquel armatoste infernal de hierro, que lástima no tener una foto de cuerpo entero de áquellos últimos años en el pueblo, porque desarrolle unas piernas realmente musculadas, mientras que mi torso permanecía siendo el de un alfeñique, porque no he dicho que cuando todo se terminaba yo emprendía el camino hacía arriba, todo en cuesta como si no me hubiera machado suficientemente. De todas formas, no fueron malos tiempos para mi, aunque a partir de quinto tuvieron una repercusión en mis estudios, pues aunque yo siempre fui inteligente, lo que no había disfrutado era de la diversión en grupo a la que ahora estaba consiguiendo, y claro está yo prefería estar de cachondeo antes que estar en casa estudiando. Desde luego, tambien me servía como escape de la situación que se vivía en la casa, la cual estaba volviendose cada vez peor, pues las peleas de mi hermano Martín con mi padre iban subiendo de tono, y volviendose cada vez mas agrias, consiguiendo que mi hermano entrara poco a poco en una fase bastante mala con el tema del alcohol, de la cual le llevaría mucho tiempo salir. Un beso martín August 26 nuevos amigosLlegando a quinto y sexto de E.G.B. se forjaron nuevas amistades, y se perdieron otras, por la desidia de siempre (no la mía) sino la de mis antiguos compañeros, pues siempre era yo quien estaba buscándolos, así que cuando surgieron nuevos conocidos a los que empecé a tratar, los antiguos pasaron al olvido de los que no me llaman y con el tiempo esa "amistad" se marchitó y murió. En quinto ya se perfilarón algunos nuevos amigos, donde cambiaba el lugar de procedencia, ya que estos eran de "abajo" del pueblo, y fue mi inteligencia la que una vez mas me abrió el camino. Principalmente, establecí buena onda con Mariano Soriano Higueras, y luego ya a través de él fui conociendo a otros. La relación de amistad era como la anterior, yo siempre procuraba buscarlos para hacer cosas, y en concreto con Mariano solía pasar mas tiempo, era mi "mejor" amigo, vamos tal y como lo creía en esa época, hoy día no merecería mas que el título de conocido. El caso es que solía bajarme a su casa, o alrededores, es decir, enfrente de su casa estaban los jardines del pueblo, lugar que tenía unos cuantos buenos recovecos para jugar a escondite, o simplemente correr, así como un bien nutrído suelo de gravilla, entre las cuales podíamos descubrir algunas veces trozos de plomo, pirita adheridos a las piedrecitas. Tambien se podía jugar a las chapas, ya que justo allí había un bar y en aquella época se preocupaban bien poco del medio ambiente, tirando al suelo multidud de basuras, incluidas las susodichas chapas. La fuente del centro tambien era lugar de busqueda animal, o simplemente jugabamos con las ovas del estanque removiendolas con un palo. El mejor momento era por la noche ya que el lugar carecía de la suficiente iluminación permitiendo jugar al escondite en un mundo de sombras inquietantes. Luego teniamos justo detras una iglesia, que disponía de una pequeña plaza abaldosada (mortal cuando se mojaba por lo resbaladiza), con varios pasillos en ella, ideal para corretear en bici, bueno quien tuviera bici que yo en esa época aun seguía siendo pobre, y tenía que conformarme con verlos a ellos montar. Ni que decir tiene que a la hora de jugar por equipos a lo que fuera, yo era siempre el último, e incluso en ocasiones no poder jugar por ser impares. Así llegamos a mis once años.
El caso es que encontré otro nuevo grupo de "amigos" pero que en realidad era yo el que me esforzaba por mantener, es algo que con el paso del tiempo he visto en casi todas las amistades, y que yo hoy por hoy no tolero, es decir, si después de un tiempo va apareciendo un distanciamiento, pues le dejo seguir su curso, aunque hoy día siempre permaneceré abierto a ofrecer mi ayuda a quien me la pida, y crea yo que la necesita. Estoy seguro que mucha gente no lo comprende, pero de verdad que hoy día no me importa ofrecer sin obtener nada a cambio (excepto claro está mi propia satisfacción August 22 mi madreNo estoy muy seguro de si fue por cuarto/quinto cuando tuve unos de mis primeros contactos con mi Madre, a la cual yo no veía desde que tenía unos cuatro años, y a la que ya prácticamente había olvidado (tanto física como emocionalmente), yo asumía que no tenía madre y que no la vería jamás en la vida. El caso es que estamos mi padre y yo bajando hacia la plaza, cuando de repente empezó a soltar improperios a una mujer que llevaba a una niña de la mano (mi madre y hermana), palabras todas de puta para arriba, y se lanzó a pegarle con la garrota en ristre (sí, a quebrarle la cabeza si podía), así que mi madre y hermana salieron zumbando a la carrera, la pobre de mi hermana llevada en volandas, y yo arrastrado de la mano de mi padre sin comprender claramente que sucedía. Afortunadamente la cojera de mi padre jugaba a favor de mi madre, así que después de un buen trecho de carrera en la que se completó un círculo acabamos de nuevo en la plaza, pero esta vez a mi padre le sujetaron así que mi madre pudo emprender la huida hacía casa de un tal Padilla (no recuerdo muy bien que parentesco había, creo que únicamente eran Evangelios igual que mi madre). Con posterioridad a aquello mi padre accedió a un intercambio de prisioneros de guerra (mi hermana y yo), mi madre accedió a que mi hermana pasara algún tiempo con nosotros, y así mi madre podría verme (bueno y a mis hermanos tambien ). La primera vez que volví a ver a mi madre la pobre quedó desecha, porque ni me acordaba de ella, pero bueno el hecho de poder besarme, y abrazarme suplío con creces aquello. He de reconocer que pasaron muchos años antes siquiera de que yo haya destapado el cariño que siento por ella, y no es sino que en estos últimos años he descubierto que la quiero a rabiar, pues su amor por nosotros fue siempre total y absoluto, sin importarle como éramos, o malcriándonos cuando ya nos tuvo a su lado. Me he dado cuenta de que ella hizo lo que pudo, o supo, según su grado de conocimientos, es decir, lo correcto, y por tanto ahora que se encuentra bastante sola lo mínimo que puedo hacer es darle un poco de mi cariño y amor, así como dedicarle algo de mi tiempo (acaso no deberíamos hacer todos los mismo?). August 08 hobbies de juventud.Bueno como no teniamos dinero para nada, tampoco teniamos ni para juguetes, ni siquiera para comprar cromos con los que jugar con otros chavales. El caso es que habida cuenta de la escasez de recursos tuve que buscarme diversiones alternativas y baratas, así que en un momento determinado me dediqué a recorrerme todas las calles, y me las iba aprendiendo. Buscaba las conexiones entre unas calles y otras, y visitaba todas las zonas del pueblo, llegando a conocer a lo largo de los años todas las calles, todas las plazas, todas las escaleras, y los mil caminos que había para moverse de un punto a otro del pueblo. Esta afición tambien se extendió al campo, y gustaba de saber los senderos que acercaban a La Guarida, la fuente de agua potable de la Alcoba, caminos que te llevaran al Cerro San Marcos, o incluso como subirse hasta la cima del Castillo. En alguna ocasión llegue a descubrir auténticos lugares maravillosos, ocultos, escondidos, y bellos que me permitían disfrutar de momentos de tranquilidad. Mis conocimientos de las calles sirvieron en una ocasión para llevar a mis hermanos de vuelta a casa, por una zona poco transitada y oculta, un día que hubo un incendio, vaya usted a saber donde, y la guardia civil recogía "voluntarios" en medio de una noche de verano.
Para mi además de una diversión me servía para conocer vías alternativas para no pasar por ciertos sitios que pudieran ser conflictivos para mi, y así de esta manera podía escaquearme con facilidad de los enfrentamientos.
Luego había otras diversiones bastantes mas sádicas, entre las que se contaban el coger lupa que tenía mi padre, y provocar el caos en los hormigueros que encontraba por la calle de mi casa, o en otras cogía hormigas, las soltaba en las telas de araña que encontraba y me disponía a observar lo que pasara. Entre las salvajadas con las que me entretenía había otra particularmente horrible, ya que captura moscas y les pegaba las patas en hojas de papel, colocaba el soporte sobre palillos de dientes, y luego prendía fuego.
No se muy bien que me impelía a cometer estas salvajadas, porque además en esos momentos no tenía conciencia real de lo horribles que eran mis actos, creo que la mayoría de los niños (táxativamente además másculino) se dedicaban a lomismo o incluso a cosas peores. Hoy día comprendo lo cruel de mis actos, porque lo mismo que podríamos argüir que son solo insectos, que no tienen inteligencia, realmente una civilización o seres muchísimo mas avanzados que nosotros que nos observaran, que no nos comprendieran y que no pudieran comunicarse con nosotros, podrían pensar exactamente lo mismo, que el ser humano no es mas que un "insecto". No se de donde nos nace esa maldad que parece que llevamos siempre con nosotros, que yo aun muchas veces saco a relucir, pero lo que sí se es que voy a intentar todos los días poner mi empeño en evitarla. August 01 Iniciación al SEXOPues eso, debería tener unos 11 años cuando sucedió, ya en anteriores ocasiones yo había tenido erecciones, pero no había sido consciente de ellas, puesto que mi mente no le prestaba la menor atención, de hecho en aquello desconocía totalmente mi anatomía sexual, no sabiendo ni que demonios era mi glande, ni prepucio, ni porque el esqueleto cartilaginoso del Pene se llenaba de sangre cuando te excitas, haciendole que aumente su tamaño y dureza. Como las hormonas debían estár revolucionadas, en una ocasión se produjo la erección, y en el proceso sentí cierto gustirrinín, el cual yo no acababa de comprender o identificar, lo mas parecido era como tener cosquillas. El caso es que así quedo la cosa, y pasaron los días, y finalmente me olvidé del asunto pues no se volvió a producir ningún cambio significativo en mi anatomía. Así pues fui poco a poco dandome cuenta que algo pasaba con mi pene, pues cada cierto tiempo y sin entender el porque, se ponía duro y aumentaba de tamaño, dejando algunas reminiscencias agradables en el proceso, así que poco a poco llegue a establecer una relación entre placer y pene erecto. Aun así, distaba mucho de comprender nada en absoluto, y mi vergüenza me llevaba a no comentar nada con mis hermanos, entonces en una ocasión cuando estaba el pene totalmente enhisto, comencé a acariciarlo, a manosearlo, apretarlo, consiguiendo algunos registros muy agradables, recuerdo que uno de los mayores placeres lo obtuve acariciando mi frenillo, y fue en una ocasión en la que llegue a un auténtico orgasmo, estaba yo en esta ocasión rozándolo con un dedo, y era muy agradable este tipo de caricia, así que continue mucho rato, quiza mas de una hora, en la cual se iban produciendo pequeños espamos de placer, que cada vez aumentaban en intensidad, hasta que finalmente llegue a lo que sería la eyaculación, el placer me recorrió todo el cuerpo, la sensación se extendió a todas las fibras de mi cuerpo, provocando una ola de escalofrios que se extendió desde mi pene hacia el estomago, llegando hasta mi pecho y brazos, sin embargo y dada mi experiencia, en el punto culminante (la eyaculación) salí corriendo hacia una escupidera, pensando que me meaba (pues la experiencia guarda un parecido similar), quedandomente totalmente extrañado cuando no salío ni gota de orina, ni nada en absoluto, porque aun no producía esperma.
Fue realmente apoteosico, y para mi ese primer orgasmo fue lo mas grande de mi infancia, luego con el tiempo y las malas informaciones únicamente me masturbaba usando mi mano y pene, olvidando las caricias que había aprendido cuando experimentaba al principio. Hoy día puedo asegurar que he recuperado aquellos placeres, haciendo de todo mi cuerpo un centro de placer, desde caricias con las yemas de los dedos en mi oreja, o incluso caricias en mis pies. Recomiendo a todo el mundo que no simplifique en el sexo, sino mas bien que lo amplifique con todos sus sentidos, tacto, vista, gusto, olfato, oido. July 28 EnfermoAlguien menciono las enfermedades, y me vino a la cabeza mi trayectoria en el pueblo, y la relación especial que se estableció entre mi y mis amigdalas, y el médico del lugar.
Desde siempre me ha aquejado una enfermedad prioritaria, las anginas, proceso en el cual las amigdalas se te inflaman cuando realizan su función protectora parando en su entrada por el aire de los gérmenes malignos. Que yo recuerde desde los cuatro añitos me han venido estos embates, sin piedad y que me han dejado exhausto, me tumbaba en la cama con fiebres cercanas a los 40 grados, normalmente 39. Normalmente, la enfermedad atacaba cuando coincidía con momentos de mi crecimiento, cada vez que tocaba subir un par de centímetros irremediablemente caía en cama, y me podía tirar hasta una semana sin poder levantarme. Recuerdo que cuando empezaba a sentirme mal, con pequeños dolores de garganta, mi padre me llevaba al médico, y allí podía apreciar otra de las habilidades que sacaba a relucir mi padre, puesto que en el médico el se encargaba de repartir aleatoriamente los números, y no fue hasta años mas tarde que no comprendía los favores que le agradecían alguna persona en el médico. Hay que comprender que aquello era medicina rural de la de antes, puesto que Don Blas "el médico", llevaba toda la vida allí y aun no había los centros de salud, así que todos los lugareños pasaban por su consulta, situada en una casa cerca de la plaza del pueblo, y menuda casa tenía, como para vivir varias familias dentro, y justamente desde su propia casa podias acceder a la Farmacia, vamos un negocio redondo. Volviendo sobre mi padre, le recuerdo barajando los números y repartiendolos, entonces era cuando entraba en funcionamiento la magia pues él previamente había dejado los números uno, dos, tres en la parte de abajo, y entonces cuando repartía según a quien le daba de arriba, o bien de abajo. Recuerdo la sala de espera casí como un santuario al que nosotros mortales invadiamos, las personas entraban y guardaban un silencio sobrecogedor, y allá en la penumbra se encontraba la entrada a la consulta, un lugar lleno de libros, papeles, y envoltorios de medicinas, una zona en la que entrabas con un respetuoso y casi reverencioso "Buenos días". La dinámica era siempre la misma, él cogía su espátula de madera, yo bajaba la lengua y abría mucho la boca, él hurgaba en el fondo provocando mis naúseas y arcadas contenidas, y finalmente sentenciaba con un "anginas", así que ya sabía lo que me esperaba, aunque claro después de unos años ya no hacía falta que dijese nada, pues me conocía lo suficiente como para saber el diagnóstico. Afortunamente, ya no me molestan las amígdalas, han sido tantos años de enfermedad que ya están atrofiadas. July 24 Enfrentamientos.Como ya dije, algunos chavales encontraron un buen filón para meterse conmigo, y aprovechaban cualquier oportunidad para martirizarme, ya fuera en la cola que había que formar para entrar al cole, o bien, en la cola que se formaba en la entrada del recreo, en esos momentos solían llamarme cobardica, gallina, y cosas por el estilo, o bien me empujaban fuera la la fila, o me obligaban a quedarme el último de la fila. Y claro está ya no había nadie que se acercara a mi, y volvía a la marginación, aunque por lo menos eso era solamente cuando estaba en el colegio, luego ya que salía y llegaba a mi casa ya podía descansar tranquilo. Recuerdo escuchar los sabios consejos de mis hermanos (desde aquí digo que no les guardo ningún rencor, en serio
Poco a poco estas cosas solo me mostraban como era el ser humano, y en consecuencia, yo me iba retrayendo mas y mas, aunque me encontraba atrapado siempre en una dualidad, pues yo quería tener amigos y me esforzaba por tener alguno, así como a ir no desear relacionarme con nadie y que se fueran al infierno todos. Y lo vuelvo a decir, el pasado sucedió y punto, no le voy a pedir explicaciones a nadie, ni exigir una reparación, mi familia actuo como correspondía a ese momento concreto, así que yo les quiero igualmente , un beso grande para mi hermano Martín. July 20 Haciendo amigos.Volvamos nuevamente al colegio, allí estaba yo después de pasar segundo y tercero de E.G.B., ya en cuarto y con nueve años empezaba a conocer a unos y a otros, e incluso algunos ya me hablaban sobre todo para preguntarme cosas, o dudas, no hay que olvidar que era un cerebrin. Por otra parte, era totalmente ignorado en los recreos nadie jugaba conmigo, ni me elegían para el futbol, ni para ladrones y policías, nada de nada, y encima tampoco tenía para comprar canicas con las que jugar, ni cromos que intercambiar. Así estaba la cosa de cruda cuando un día un chaval me pidió ayuda extraescolar, es decir, que si podía ir a su casa a echarle una mano con algo, Severino era su nombre, y por su mediación a Tapias, y a su vez tambien a otro chaval, Luis Ruiz Suarez (no se porqué pero tengo grabado su nombre completo). Normalmente, aprovechabamos y jugabamos por las calles, o bien, soliamos salir a la parte alta del pueblo, ya fuera el cerro de San Marcos, excursiones al Castillo, o por la zona de la Guarida. Lo normal era tirar para la zona de la Guarida, y allí jugabas al escondite, o a buscar tesoros, o simplemente hacer carreras a lo largo del campo por el simple placer de saltar y brincar. A pesar de la escasa comida he de decir que yo me mantenía en un nivel de agilidad que ya quisiera hoy día, era rápido y veloz, y capaz de trepar por casi cualquier sitio, eso sí a nivel de fuerza muscular ya no podía competir con nadie. Estaba yo tan contento cuando la realidad chocó frontalmente conmigo, subiamos todos del colegio e ibamos un grupo mas o menos grande por la calle, cuando de repente un chaval llegó y me dió una torta en la cara, yo me quede de piedra, y pasmado y pregunté el motivo de semejante afrenta, a lo que me contestó: "porque me da la gana" mientras me miraba desafiante. El resto de gente que allí había reunido quizá esperaba una pelea, pero como yo siempre he sido prudente (hehe que bien suena en vez de cobarde
Ireis comprendiendo ahora de donde va procediendo mi animadversión a hacer amigos, y sobre todo a ser exigente cada vez mas. Este fue solo uno de esos momentos memorables de la vida, pero hubo mas, los que me hicieron volverme cada día mas solitario, y mas exigente. Vamos digo yo, sino es que soy un capullo integral July 18 EconomíaTienes un céntimo?
Buenas después de este finde, el cual ha sido muy producctivo, y ahora después de ver los gastos acometidos, y la abundancia en la que hemos nadado en el chalet de mi amigo, no puedo por menos que recordar nuestros gastos en el pueblo.
Efectivamente, mi padre estaba "jubilado" por enfermedad, la verdad no sé muy bien en base cobraba una pensión, si por el tiempo que trabajo en la mina, o por los problemas que tenía después de un accidente de moto que tuvo, el caso es que cobraba una pensión mas bien escasa, la cual daba para ir tirando y poco mas. A primero de mes, mi padre hacía las compras típicas mensuales de cualquier familia, papel higiénico del elefante (mas duro que una piedra y que te raspaba todo el ojete, un asco, pero era barato), acopio de legumbres para todo el mes (judias, garbanzos y lentejas, las cuales servirían para comer todo el mes), azucar poca y muy vigilada (menudas broncas por comernos los terrones que venían dentro de los paketes), productos de limpieza (detergente, lejía, algún estropajo), alguna cosa la haciamos nosotros, como el jabón para lavar que fabricabamos con aceites usados y sosa. Temas de ropa y calzado quedaba relegado a las pagas extras, en el que entonces comprabamos calzoncillos y camisetas de algodón, y algún jersey, pantalon o camisa, asi mismo como zapatillas (de aquellas que tenían un reborde de goma en la puntera). Normalmente, los tomates en los calcetines, así como rotos en la ropa solían ser un buen acompañamiento, hasta que eran convenientemente zurcidos en siete, y los rotos en pantalones reconstruidos con parches. Vamos os podeis imaginar la pinta que llevamos, no solo eramos pobres sino que ademas es que lo aparentabamos perfectamente, lo cual creaba además esa diferencia sutil entre la gente de abajo y arriba del pueblo (aunque he de decir que solo unos pocos eran tan pobres como nosotros).
Si vamos al terreno diario, pues poca cosa había que hacer de compras, bajamos a los economatos y comprabamos alguna cosa necesaria (no solía ser lo habitual), lo mas normal era bajar a "Robles" a comprar patatas, cebollas, y algún aderezo como pastillas de caldo concentrado. Otras veces bajamos a "Anchuras" a por alguna otra cosa. En ambas ocasiones, si teniamos que comprar algo lo haciamos pidiendo fiado, y luego mi padre en cuanto cobraba saldaba deudas. Tambien bajamos a por el pan, con unos vales que compraba mi padre a primero de mes, y que luego iba usando día a día. Excepciones suponían cuando mi padre pedía a la panadería que nos hiciera un pan de tortas de manteca (ufffff que riquísimas que estaban), y otra excepción era cuando mi abuela con su paga compraba a primero de mes un pollo (no le daba para mucho mas). Sobre todo, cuando mas lo notabamos era cuando teniamos que salir con los amigos, o eran fiestas en el pueblo, ya que prácticamente iban sin un céntimo en el bolsillo, y si alguna vez conseguiamos algo de pasta, era en cantidades tan ínfimas que no te daba para comprar casi nada de chucherias (ni hablar de cromos claro). En fin, eramos pobres y nos sentiamos pobres, quizá por eso hoy día para mi el dinero tiene el mínimo valor, no me llama la atención ahorrar, y si puedo el dinero que tenga me lo gasto. July 13 Segunda mudanza.Otra vez.
Ya que empezabamos a conocer los alrededores de la antigua casa, nos pusimos en marcha a una nueva zona del pueblo. Nuevos vecinos y todo eso.
Pues sí, creo que debió ser mas o menos cuando andaba yo por tercero/cuarto, cuando mi padre compró la nueva casa (creo que por mediación de un tal Matamoros), ésta ya se encontraba en una zona mas respetable del pueblo, aunque aun seguiamos en la parta alta. La casa en este caso se componía de una primera habitación, desde la cual se accedía por la izquierda a un dormitorio (el de mi abuela Candida), justo de frente teniamos otro dormitorio (el de mi padre), y desde la habitación de mi padre salias al patio. Justo desde la entrada y a la derecha teníamos una chimenea, y en la esquina del fondo derecha estaba la escalera de subida. Ya en la planta de arriba subiendo te encontrabas una primera habitación a la derecha, con un tragraluz en la pared del fondo, subiendo unos peldaños mas y girando a la izquierda estaba otro cuarto, sin pared ni nada, ni puerta, solo un ventanuco al fondo, justo donde se notaba la pendiente del tejado, y pegado a éste a la derecha teniamos el último habitáculo, siendo este usado para cuarto trastero.
No se si lo he mencionado pero nuestro mobiliario era mas bien escaso, unas camas para dormir, y poco mas, de hecho intento recordar algún otro mueble y creo que lo único que tengo grabado es un sofa que hizo de padre de madera, superincomodo, y mesa/sillas para comer. Lo cierto, es que viviamos de una forma muy espartana, casi sin ropa, y con lo básico para subsistir.
Recuerdo, que el suelo del "salon-comedor" estaba empedrado, sí, con bolillos de tamaño pequeño, el cual resultaba muy desagradable para andar, otro detalle que tengo grabado es un agujero que había en el techo, usado para poder colgar a los cerdos en la matanza. Desde ese lugar privilegiado se podía ver la tele, y en alguna ocasión que me mandaban a la cama, luego me quedaba allí mirando a hurtadillas. Otra de las zonas "vip" era el patio, con su retrete al fondo (en el cual no me metería hoy día ni por todo el oro del mundo), justo en la otra esquina del patio estaba una especie de caseta-cocina, y según salias al patio a la izquierda había un pozo compartido con el vecino de la casa de al lado.
No era mala casa, allí pasaría el resto de mis días antes de venirme para Madrid, y guardaría unas cuantas vivencias para mi. July 09 Baño, ducha, ...Pasame el jabón.
Pues verlo para creerlo, y si no me hubiera pasado a mi, diría que es mentira, que no se puede llegar a esos niveles de guarrería. Es simplemente alucinante.
Aun recuerdo aquella época, y me maravillo del grado de ignorancia en que estamos sumidos, que por otra parte no era mas que un hecho cultural. Empecemos por decir que durante todo el tiempo que vive en el pueblo no llegamos a tener cuarto de baño como tal, únicamente un retrete y punto, así que la limpieza corporal consistía en remojarse la cara todas las mañanas con agua para despejarse, y a continuación lavarse someramente las manos (es que el jabón debía durar mucho) para a continuación secarse las manos y la cara en la toalla, la cual normalmente acaba con unos lamparos de aupa, aunque fácilmente nos podía durar toda la semana. En contadas ocasiones, quizá una vez, o menos, al mes nos lavamos el cuerpo entero, usando un barreño grande que había comprado mi padre, te metías dentro te remojabas, te restregabas un poco con las manos, y te aclarabas (en ocasiones el proceso obligaba a calentar una cacerola enorme de agua para los procesos de aclarado), creo que incluso compartiamos el agua para el "baño". Así que no era de extrañar situaciones tan extrañas como que mi padre mudara la piel (eso decía él, cuando se restregaba por la espalda y le salían pegotes de mierda). Como es de suponer nosotros eramos ajenos a las mas elementales normas de higiene, de hecho una de las primeras que es cambiarse a menudo de gayumbos, cosa que nosotros no hacíamos mas que cuando nos raspaban los palominos en el culo. La ropa era otro cantar, los pantalones llegaban al extremo de poderseles rascar la mierda con las uñas, uñas que iban siempre de luto claro. Lo mas llamativo era el pelo grasiento que soliamos llevar, ademas de largo y desgreñado. En una ocasión recuerdo que ya con cierta edad, y estando por sexto mas o menos, yo estaba por clase y la cabeza me picaba mogollón, y mientras estaba escribiendo, zas, un bichito se deslizo hasta el block, seguido de otros tres mas, ni que decir tiene que me quede horrorizado, y al llegar a casa trate por todos los medios de eliminar semejantes intrusos, cosa que tardó en suceder mucho tiempo. Aun recuerdo como mi abuela me pasaba una peineta por el pelo para sacar los piojos enganchados en ella, la verdad que fue otra de esas experiencias maravillosas que me dejó la infancia. Recuerdo como los niños no se me querían acercar, como me esquivaban, y como me decían que eran piojos, cosa que yo negaba rotundamente (iluso de mi). La verdad que para nosotros la higiene era una gran desconocida, ni siquiera sabiamos que existía una cosa llamada desodorante. Me hace gracia comparar ahora como levanto el brazo y me huelo el sobaco con aire crítico pensando que necesito una ducha rapida, a como levantaba el brazo entonces y saboreaba el delicioso aroma del sudor. La verdad es alucinante que no pillaramos alguna infección o algo. July 05 AprendiendoPresente !
Superado el primer escollo seguimos con el aprendizaje de aquellos tiempos. Es curioso lo que ha cambiado, claro que son treinta y pico años.
Una vez aclarada mi situación, me llevaron a la zona baja del pueblo, allí había construidas nuevas aulas. Yo con todo aquello me sentía abrumado, así que en una ocasión perdí el control de nuevo, y comencé a llorar sin motivo aparente estando en el recreo. Claro está empezaron a preguntarme que me pasaba, que si estaba malo, que si me había pegado alguien, ..., tanto me presionaron, y yo sin ser capaz de explicar que lloraba porque me sentía abrumado, que prefería estar en mi casa, y salir a corretear por el campo, así pues finalmente "confesé" que me había pegado alguien, pero claro las mentiras se sustentan mucho mejor cuando eres adulto, tienes mas recurso, así que la siguiente pregunta fue, ¿quien ha sido?, y claro ya metido en el engaño acabé acusando a alguien al azar, y si pensaís que ahí se acaba la cosa estais muy equivocados, porque evidentemente luego vino la siguiente pregunta, ¿que te ha hecho?. En esos momentos, yo quería que me tragara la tierra, realmente no quería acusar injustamente a alguien por algo que no había hecho, así que finalmente me derrumbé y admití que nadie me había pegado. Aun hoy puedo sentir el bochorno que sufrí aquel día, creo que son de esas cosas que se te graban para siempre. Si yo hubiera estado con unos auténticos pedagogos, gente entendida y tal, como hoy día, habrían captado al vuelo que yo era un niño con problemas familiares, de constitución enclenque, tímido y en vez de recibir un castigo, lo que habría recibido era ayuda psicológica, pero es que era lo que la época daba de sí, y los maestros de toda la vida eran mas brutos que un arao, por lo menos los de mi pueblo, y tenían la sensibilidad de un erizo.
En esta situación me encontraba yo, cuando sucedió algo mas, un buen día me pidieron el nombre de mi madre para algo, y claro yo me quedé a cuadros, balbuece que no lo sabía, y claro esto no hacía mas que crearme una imagen de rarito en el colegio que no veas, pero es que como comprendereis con un padre que pone de puta para arriba a tu madre, lo que menos podía esperar es que nadie quisiera saber de semejante engendro (de verdad, como se se puede machacar a un niño con estas cosas?). Para rematar mi imagen imaginaos a un niño que saca SOBRESALIENTES, así que de empollón para arriba, y ale ya tenía todos los alicientes para estar marginado en el colegio. Como podeís ver estas son las cosas que van marcando nuestro carácter, y personalidad, así que comprendereis porque soy un bicho tan raro, y como dice Ady afortunadamente no he salido peor de lo que podía haber sido. July 03 Al cole.Por fin !
Después de este inteludio continuemos, ya era hora de escolarizarme, pues iba a cumplir seis añitos. Hasta ese momento mi vida había sido despreocupada, y ahora comenzaba una fase muy peculiar.
Efectivamente, ya me lo habían advertido, en repetidas ocasiones me comunicaron que cuando cumpliera seis años iría al colegio, y yo en mi grado de ignorancia pensé que justo cumplirlos y tendría que ir, así pues cuando cumplía los seis años me pegué una buena sesión de llorar, hasta que me aclararon que ese día no iría a ninguna parte, y que sería cuando el curso escolar comenzara. Ya por ese entonces había demostrado de lo que era capaz, es decir, era extremadamente sensible a los cambios en mi entorno, y mi tendencia al lloro era frecuente. Yo no sé si esto fue motivado por el pasado tan turbulento entre mi padre y madre, y las continuas peleas que solía haber en casa, el caso es que era un tiquismiquis.
Mi primer año en el colegio prácticamente pasó sin que me enterase, solo recuerdo algo del lugar porque mas tarde volvería allí. Justo había una enorme verja de hierro, algo carcomida por la herrembre, daba paso a pequeño patio, y a la entrada del colegio. Nada mas pasar la entrada podías ir por las escaleras de la izquierda que subía a los pisos superiores, donde se daban las clases de sexto, séptimo y octavo de EGB. Siguiendo de frente torciamos a la derecha, y nuevamente a la izquierda, abriendose el pasillo a un enorme patio, donde había dos aulas, una abajo y otra arriba. Los de primero de EGB nos alojabamos abajo. Cosas anecdoticas de este primer año solo guardo una muy remarcada, fue el cambio a otro aula. Habiendome habituado al aula donde estabamos un buen día nos dijeron que cogieramos todo y que nos ibamos a otro sitio. Ante el impacto que aquello me produjo yo me negué, y me eché a llorar (yo es que creo que el tema de los cambios siempre los he llevado muy mal), no se que cosas horribles debían pasar por mi cabeza en ese momento pero como soy muy testarudo me negue en redondo a ir a ninguna parte. Así pues las cosas, tuvo que venir uno de mis hermanos a por mi. Y así fue como me llevaron a la parte baja del pueblo, donde etaban las aulas para los de segundo, tercero y cuarto (si recuerdo mas o menos bien). Lugar donde comenzaría a conocer algunas personas de mi entorno. June 28 convivencia¿Que pasa?
Me resulta difícil recordar a algunas de las personas que vivían a nuestro alrededor, el tiempo no perdona y practicamente no recuerdo a nadie, pero lo intentaré.
Llevabamos un año allí, y ya tratabamos con algunos de los vecinos, de los cuales poco recuerdo, justo al lado de la primera casa que habitamos vivía "la Pilar", con unos cuantos mocosos, luego al lado de nuestra segunda casa vivía un matrimonio ya mayor, luego justo en una calle diagonal y horizontal había otros tantos matrimonios mayores, y algún mozo. En concreto recuerdo a una familia de Furtivos, con los que papa entabló algún que otro trato, había un chaval pelirojo de edad aproximada a la de Martín (mas o menos). Saliamos con él en una ocasión, y este iba con una escopeta de aire comprimido, con el caño apoyado en el pie, así que en una de esta se le fue un disparo que atravesó todo el zapado, y el dedo gordo. El tio se quedo tan pancho, como si tal cosa, luego mas tarde tuvieron serios problemas para que este tomara la medicación, y acudieron a mi padre para ver que se le ocurría. Yo de verdad nunca entendí que tipo de shaman, o curandero era mi padre, imagino que era la forma en que se vendía, debía tener buena labia,hasta le llegaron a llarmar para que con su escopeta matara una serpiente. El caso que poco a poco nos fuimos introduciendo en el ambiente del lugar y nos fueron conociendo un poco mas, llegando a conocernos como los hijos de "Paco el cojo", ya conoceis la aficion de toda la gente a poner motes. Quisiera tambien reseñar uno de los primeros establecimientos que conocí por allí, la tienda de "Colomino", casa antigua y ultramarino de los de tiempos remotos, allí podías comprar una onza de chocolate suelto (el que tuviera pasta para ello claro), o cualquier cosa al peso, creo que era un usurero, estaba justo dos o tres casas mas abajo, llegando a la confluencia de otras dos. El climax de nuestro trato vecinal se puede poner justo antes de nuestra mudanza, momento en el que hicimos una matanza, ya sabeis coges un cerdo lo degüellas, y luego vas generando panceta, jamones, chorizos, morcillas. El caso es que mi padre había conseguido un guarro, y nosotros nos relamiamos pensando en las futuras pitanzas, y claro como nosotros no conociamos mucho del tema de la matanza, se ocuparon de ellos nuestros vecinos. Yo aquello aun trato de olvidarlo, estropearon jamones, la sangre, los chorizos (estos picaban a rabiar, estaban incomibles). No recuerdo que se salvó del desastre pero si recuerdo que se nos quedo una cara de gilipollas que no veas, ni con el hambre que teniamos eramos capaces de comernos un chorizo de aquellos. Creo que aun conservo por casa el aparato y artilugio de embutir June 26 OrografíaOmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm Que pintorescos suelen ser los pueblos, y que bonitos cuando se visitan. Siempre puedes encontrar multitud de lugares curiosos para ver y fotografiar. Mi pueblo no era una excepción. Efectivamente, nuestras escapadas a poner cepos, cazar pajarillos nos llevaban por parajes de lo mas pintorescos, aunque ciertamente era cuando no teniamos nada que hacer cuando mas movimientos exploratorios realizabamos por los alrededores. El pueblo se encontraba en una hondonada y estaba rodeado por varios elementos montañosos importantes, el terreno en sí bajaba en una cuesta interminable hasta llegar a la otra punta de las casas. A la izquierda de nuestra casa quedaba el Cerro de San Marcos, imponente mole de al menos 800 metros de altitud, perfilada toda por la reforestación pinar que le daban ese aspecto irreal, cuya ladera iba bajando hasta quedar por la parte trasera de nuestra casa hasta una escasa altura de 100 metros. Justo mirando de frente podíamos ver el Castillo, bueno una meseta de terreno que antaño albergo un castillo, al cual lo único que le quedaban era la Muela (pedazo de torre) y la Cruz, y ya a nuestra derecha podíamos ver la Guarida, zona de pino bajo, y que era como una enorme berruga salida de la montaña, asomandose por encima de muchas casas permanecia medio suspendida como una eterna espada de damocles. Luego justo por la carretera que marchaba hacia Castellar se extendía todo el valle. Principalmente, nosotros nos moviamos entre el Cerro de San Marcos y la Guarida, marchando y subiendo por un camino empedrado que abandonaba el pueblo por su parte alta, subiendo hasta llegar al Avoladero (lugar muy peligroso de cruzar), esta era una zona que pegaba a la ladera de la colina en que terminaba el Cerro de San marcos, y dejaba un estrecho paso para moverse a lo largo, llegando en alguna ocasión a hundirse el camino en el Avoladero (de ahí el nombre), y dejando únicamente una franja de unos 50 cm de ancho y unos 15 metros de larga para cruzar, yo siempre tuve que hacer auténticos y titánicos esfuerzos para pasar por allí. Un poco mas lejos quedaba el Peñón, una roca enorme de arenisca que pendia sobre el camino, medio quebrada y con una higuera que poco a poco la iba separando un poco mas junto con la erosión, tambien apresurabamos el paso al cruzar por allí. A lo largo de este recorrido podían observarse las Cuevas, donde hasta no hacía mucho tiempo algunos lugareños habían vivido. Luego el camino seguía durante un buen trecho hasta llegar a nuestra primera parada, La Alcoba, una fuente de agua potable, donde el caño caía en un gran rectangulo, formando así un abrevadero para las bestias de carga. Justo a la derecha y frontalmente quedaba el Cerrillo de los Almendros (no comentaré del porqué este nombre), y finalmente se llegaba al camino de Arena, donde ya daba paso a los olivares que es donde pondríamos cepos y todo eso. He de decir que lo pasabamos en grande moviendonos por todas estas zonas, aunque tambien hubo momentos de gran tensión, como la vez que recogiendo esparragos, mi hermano Jacob y yo jugabamos a cortar ajoporros, planta esta larga y que mi hermano cortaba de un tajo con su navaja, momento en el cual yo tomaba otro y lo volvía a poner para que fuese cortado. El caso fue que en uno de estos envites la navaja me dio en el dedo gordo de la mano izquierda, provocando una incisión que llegó hasta el hueso, y de puro milagro no me lo cercenó. Mi hermano Martín se pilló un cabreo soberano y tuvimos que volver corriendo al pueblo, donde por muy increible que parezca mi padre me sometio a los primeros auxilios, limpió la herida, me la unió con una pomada cicatrizante que tenía, y me vendó el dedo. Afortunadamente hoy día solo me queda una cicatríz, y la curación fue sin ningún problema.
June 22 Encarcelados.Bienvenidos. Pasemos nuevamente a mi pasado, en esta ocasión volvemos a nuestra subsistencia, y al arte de capturar pajaritos para luego enjaularlos, y "regalarlos". Algunas veces salía con mi padre a cazar parajillos vivos, el proceso comenzaba con la preparación del material necesario, lo primero de todo este proceso llamado "cazar con Liria", era obtener un material que usabamos a modo de pegamento, y que se extraía de la planta de la Ajongera, para tomar este material se debía dar unos golpes a la planta y volver al día siguiente a recoger unos grumos o pegotes que se habían formado al rezumar de la planta un material para reparar las grietas que les habíamos provocado. La planta en sí era de tallo largo, con espinas y terminada en un enorme capullo espinoso. Cuando ya teniamos nuestro tesoro se procedía a mezclar en una lata tozos de "pez", con los grumos arrancados de la Ajongera el proceso se hacía a fuego lento creando poco a poco un unguento pegamentoso de color grisaceo que quedaría adherido a un palo, usado a tal efecto. Otro material empleado eran tubos huecos de caña, cortado con una longitud aproximada de un dedo, pintados de verde oscuro, y muy importante dejando un nudo en medio de los canutos para así rajarlos por debajo, y permitir en la parte superior colocar un palillo, y este es el tercero de los elementos empleados, no era realmente un palillo sino trozos de esparto cortados de la misma longitud del canuto o un poco mas largos, pero que al solo poder entrar la mitad quedaría sobresaliendo. Por último hacía falta un soporte para los canutos rajados, que sería una rama de chaparro (era lo que abundaba por la zona), de un metro y medio mas o menos. Ahora que ya tenemos todo lo necesario comenzaba la jornada, saliendo de casa muy temprano, ya que al igual que con los cepos había que preparar todo antes de que los pajaros se levantaran. Normalmente, solíamos ir al mismo sitio, pues sabiamos que los "colorines" iban a estar allí. Lo primero era plantar el "arbolillo" que serviría de soporte, luego colocabas los canutos por las ramillas, y cogías un trozo de esparto y lo pasabas por la liria mientras lo girabas para así impregnar de la mitad para arriba, y lo ibas colocando en cada uno de los canutillos. Hecho esto se ponía cerca de esta trampa una jaula con un colorín para que cuando este empezara a cantar actuara de reclamo. En ese momento tocaba un proceso de paciencia, pues nos retirabamos a unos cincuenta metros, y nos quedabamos junto a una "chasca" que habíamos encendido, esperando que algún pajarillo se acercara hasta el arbolillo y chocara con alguno de los espartos, haciendo que las alas se le pegaran y no pudiera volar, momento en el cual nosotros saliamos corriendo a capturarle. Tomaba algún tiempo quitarle el esparto y limpiarle las plumas engomadas, hecho lo cual se dejaba en una jaula traida al efecto, donde pasarían el resto de sus días. Aun recuerdo la experiencia de tener al pobrecillo asustado entre mis manos, diminuto, vivaracho, que trataba de huir picotendote los dedos a modo de defensa. June 18 CazadoresEstais ahí? A lo largo de varios años nos dedicamos a sacar provecho del entorno, y las escapadas al campo para mi suponían una diversión increible, claro desde la mentalidad infantil de un niño. Mi hermano Luis creo que marchó a Madrid, no se si antes o después de nuestra mudanza, era de lo mas normal, al ser el mayor había vivido las injusticias de mi padre a mi madre con mucha mayor intensidad, dejando como cabeza responsable a mi hermano Martín, el cual se iría rompiendo poco a poco a lo largo de los años (un beso martín). Así pues, una vez aposentados tocaba subsistir, si recuerdo bien mi padre compraba a primero de mes unas vales en la panadería que luego usarimos para ir y comprar el pan a lo largo del mes, un pan pequeño para todos, y para todo el día si recuerdo bien. El desayuno como siempre era café (bueno sucedáneo), y con suerte algún mendrugo de pan (lo cierto es que solo son recuerdos vagos de las comidas). La comida principal solía componerse de un potaje de legumbres (garbanzos, judias, ...), la fruta y la verdura no entraba en nuestra día, porque lo único que resultaba barato para alimentar a cinco personas era una olla de potaje. No obstante, para completar la dieta con mas proteinas nosotros solíamos salir a poner cepos, unos artilugios que se componían de dos semicircúnferencias, conectadas por un fuerte muelle que las mantenía cerradas y pegadas, tenía una de las mitades un rabo largo, donde colgaba un alambre bastante duro y de la misma longitud que el radio, y justo en el centro disponía de un pequeño resorte en forma de ocho. El procedimiento para usar un cepo era abrirlo, sujetar una mitad pegada al rabo largo, y pasar por encima el alambre que colgaba, y dejar justo la puntita metida en el resorte central, en la parte baja del ocho que formaba, y habiendo colocado previamente una hormiga de ala en la parte superior del ocho, donde queda libre de moverse pero no de escaparse. El cepo había que colocarlo en una camada que se preparaba con un pequeños escardillo, abriendo una pequeña depresición y formando un pequeño terraplen justo donde sacabas la tierra, era muy importante que esta diminuta ladera quedara orientada al este, que es por donde sale el sol, y entonces llegaba el delicado momento de poner el cepo en la camada, para ello cogías el cepo con ambas manos, justo del centro donde había dos muelles, sujetando cada uno con deto indice y pulgar, lo ponías sobre la pendiente y comenzabas a enterrarlo, con suavidad moviendo arriba y abajo, hasta que no se viera nada del alambre, y dejando solo la hormiga al aire libre. Era habitual que con el movimiento se saltará el cepo, y mas de una vez comprobamos lo doloroso que puede ser que te pillen un dedo entre esas tenazas. Lo suyo era colocar bastantes cepos separados un trecho entre sí, y por zonas que se sabía que habría pajaros tales como zorzales, mirlos, que luego resultarían bastante sabrosos en un arrocito. Una vez que ya se colocaba era cuestión de esperar, y volver repetidamente a revisar los cepos y sus posibles víctimas, reponer hormigas de ala, y colocar algunos cepos de nuevo.Algunos pajaros tenían aplastados el toras, otros el cuello destrozados, algunos tenía el craneo hundido, incluso a veces solo tenían un ala atrapada y teniamos que finalar la tarea inacabada. Estas excursiones las recuerdo de forma totalmente emocionado, salir de la casa cuando aun no era de día, en dos patadas ya estabas fuera de la civilización, y comenzabas a marchar por el camino, llegabas con los primeros albores al olivar donde que querías poner los cepos, y te apresurabas a montar tus trampas, hacer las camadas, o poner los cepos para mi resultaba un juego, pues era todo un reto poner los cepos sin pillarse los dedos, y sin embargo que el alambre que sujetaba el resorte estuviera al filo para que cuando un pajaro al despertar por la mañana y buscar su desayuno, fijara su mirada en esas gordas hormigas de ala que se retorcían en la tierra como gusanos, haciendo brillar sus alas al sol de la mañana, y que se decidiera a hincarles el diente, momento en el que soltaría el alambre, liberando la fuerta mortal de los muelles que cerrarían sobre el las dos semicircumferencias. El día que volvias con un manojo de pajarillos a casa era toda una fiesta, al saber que la dieta se vería alterada con un fabuloso arroz con pajaritos.
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