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    September 23

    Despedida

    Me gustaría dejaros unas fotos del pueblo que me acogió durante 10 años de mi vida, Santisteban del puerto. Desde los  cuatro a los trece  estuve  allí, viviendo mayormente penurias, fatigas, y  escasamente  algunos momentos de felicidad. No sentí  para  nada  abandonar  aquel lugar y emprender  camino hacia  Madrid, donde  al menos me esperaba  un futuro  mas prometedor, dejando atrás  las mezquindades de la mayoría de las personas que  allí vivían, así como dejando atrás todo  rastro  de  amistad (que  no llegó a  existir  realmente). Aunque  en años futuros  mi vida en Madrid  sufrío algunos altibajos, puedo decir  ahora  que  afortunadamente   salí del pueblo, pues  allí  habríamos  caido  en un pozo de miseria, ignorancia, y hambre del que  realmente  no sé  como habría  acabado.

    Una vez mas, he de dar  las gracias a la persona  que nos  acogío, nuestra madre, la cual  se  encargó  diligentemente  de  todos nuestros asuntos pendientes en el pueblo, pagando deudas  y demás, y llevándonos con ella. Pobrecilla  no sabía  lo que se le venía  encima.

    Lo dicho  aquí teneis algunos  recovecos  de  este  pueblo  y alrededores, no son todos, solo algunos para  que os  hagais una  ligera idea,  y si  quereis podeis visitar la web oficial para  ver mas cosas en  Santisteban del Puerto

     

    Plaza del Pueblo (foto 1)

    Plaza del Pueblo (foto 2)

    Por esta plaza   al fondo  entre el edificio rojo  y el de la derecha  de balcones con arcadas pindadas  de amarillo, compré  todas mis chucherías en un kiosko que allí había, por  sus losas y aledaños  corri jugando  algunas veces a policias y ladrones.

     

    El Castillo

    Llegué  a subir  muy pocas  veces  en todos los años que estuve allí, aunque  con mucho miedo  por todas las leyendas  que rodeaban al lugar, alguna vez  incluso  trajimos de recuerdo  un trozo de  vasija. A su derecha  quedaba La Guarida.

     

    Parroquia  de San Esteban 

    Aunque  nosotros eramos  Evangélicos (bueno mi padre  que nosotros ni idea  de esas cosas), visité  en  varias ocasiones  y a  hurtadillas  esta parroquía  junto con algunos  amigos, el lugar inspiraba  respeto, el aroma  de  los ungüentos  que impregnaba todo el ambiente  nos hacía sentir como  sacrílegos  profanando  aquel templo, pero la curiosidad podía mas  que nuestro natural miedo a una posible represalia.

     

    Cerro de los Almendros

    Por estos lugares, y en muchas ocasiones  fui en compañia de mis hermanos Martín y Jacob, unas veces para recoger Almendras (que ricas), otras  para poner  cepos,  o  incluso simplemente por diversión.

     

    La Guarida

    En este montículo  granuloso, de tierra  gravosa  roja,  subía  bastante amenudo por encontrarse  cerca  del pueblo, y  sobre sus  ruinas  jugaba, saltaba, o me tumbaba al sol. Era un lugar privilegiado desde el cual se podía ver  toda la  vega  en la que  se concentraban los cultivos.

    September 16

    entierro

    Recuerdo que la situación familiar  se deterioraba  cada vez mas, las tensiones entre  mi  hermano martín y mi padre  llegaron a  extremos  de  enfrentamientos físicos. Mi hermano  se embarcó  en un  viaje sin rumbo  llenó  de alcohol, y yo  me  veía  en medio de esa  vorágine sin saber que hacer, y llorando  muchas veces en silencio por las noches. Fue  cuando  estaba  mi hermano en el Servicio Militar  cuando mi padre  murió.  Ese día  de  mañana nos  acercamos a  Robles  a  realizar algunas compras, tal y como acostumbramos a  hacer, cuando mi padre  perdió el conocimiento y cayó redondo al suelo, golpeándose la frente  con la pared del mostrador. El revuelo que se  originó fue  tremendo mucha  gente alrededor, sin saber que hacer, y molestando la verdad, por supuesto  yo  me quedé  lívido, era la primera  vez  que veía  a mi padre  "realmente" enfermo. Al cabo de poco  tiempo se  recuperó  y  pareció que  no había  sido mas que una  lipotímia  o  algo  similar. No sería  hasta mas tarde  a  mediodía  (no lo recuerdo con exactitud)  que no sufriría  otro  desmayo  como  aquel, incluso  ya  preocupado  fue  a  visitar  al  matasanos, Don Blas,  el cual lo despacho  sin realizar ningún tipo de prueba, ni preocuparse lo mas  mínimo  porque  pudiera  ser  algo realmente  mas  grave.  Así fue  como  llegó la  tarde/noche  de  un día  de  verano, en la cual las personas  solían salirse a la puerta  de sus  casas,  y  de estas forma  nos salimos nosotros  a la calle, y desde allí con la puerta  abierta  veíamos  la  televisión, cuando de repente  mi padre  sentado en una silla,  se  fue  hacia  delante y comenzó a  emitir  unos  murmullos  roncos, y  le  caía la baba  de la boca, así como las musosidades le goteban  de la nariz. Yo  me asusté  bastante, y  comencé  a llamarle:  "Papa!,  Papa!", y  al ver que  no obtenía  respuesta  me dirigí a los parroquianos  que  había  en la misma  calle pidiendoles  ayuda.  Rápidamente, me dijeron que avisara al médico  y  yo  corrí  como alma  que lleva  el diablo hasta la casa del médido  en la plaza,  él cogió su coche y subimos hasta mi casa, pero al llegar las caras de los que había  allí  me indicaron que  no iba  bien la cosa, y  fue  Guerrero  quien  me dijo  que  ya  nada  se podía  hacer, y  el médico solo tuvo que certificar la muerte, a  día de hoy  no sé  realmente de que murió, imaginamos que fue  un infarto, o una  embolía. Como una catarata  comencé  a  llorar, a  llorar una perdida  que de por sí me  liberaba, nos liberaba. Luego lo que vino fue ya un circo, llamadas  a madrid,  paseos de la gente por la casa, y  nuevas promesas que se habrían en el horizonte con una próxima  emigración tan forzada como querida  a  Madrid, y mucha gente  desconocida  fisgoneando. Creo que la única  persona  que lloró realmente  esta perdida  fue la  abuela  Candida.
    September 12

    Tabaco

    La primera vez  que  conseguí tragar el  humo, y me  fumé el primer cigarrillo  sentí como un  mareo, y  una  extraña  sensación eufórica, con posterioridad  lo único que sentía  era ansiedad  cuando me  faltaba el  tabaco. El hecho es  que  como casi  todos los chavales, nos reuniamos en grupos, y  cuando uno  empezó a fumar pues el resto  no  tuvo ningún reparo  en  seguir  la misma senda, y  en cuestión de  pocos meses  ya  estamos  todos enganchados  a  esa droga, yo me inicie  cuando debía  de contar unos 12 años. Al principio  todo era  emoción,  comprar  a  escondidas  un cigarrillo rubio para  irte corriendo a  buscar un lugar oculto donde fumartelo  en compañía de los  colegas, era  la diversión de  hacer  círculos con el humo, o de reirse  simulando dragones  cuando echabas el humo por la nariz, y como  no podía  ser de otra forma  siempre estaba el que sabía  como había que coger el cigarro, o  como girarlo habilmente  para ocultarlo  detras  de la palma  en días  lluviosos, o  incluso como  realizar una reparación con una colilla  del suelo  para  tapar  una  rotura en el papel.  En fin, todas esas chorradas  de las que  uno se siento orgulloso  y  que luego  solo da  paso  a la mas amarga de las verdades, te has vuelto un adicto a una  droga, el tabaco.  Un día  te das cuenta  que  ya no puedes pasar  de  tu cigarro  cada  hora  o  cada  45  minutos, y como los yonkis  corres   a  chutarte  tu  dosis  cuando  notas el momo, sí  auténtico y real. En casa  se convirtió en una agonía, pues  buscaba  cualquier  excusa  para  salir a la calle, y  llegó un momento  en el que  incluso me arriesgaba  en las habitaciones de la parte alta, acercandome  a las ventanas para  que el humo se fuese.
    Finalmente  y tras muchos años,  ya  no recuerdo exactamente  cuando sucedió,  es posible  que cuando tenía aproximadamente unos  30 años,  dejé  de  fumar, y  desde luego  fue  duro, muy duro pues  hubo  que superar pruebas tales como  cumpleaños, fiestas, bares, o cualquier reunión, ya que  siempre salía  el tabajo a relucir, y  siempre  te ofrecían, a lo cual tenías  que  negarte  rotundamente despues de  3 o 4 intentos   (es increible lo estupida  que puede llegar a ser la gente). Hoy día  me sigue  encantando el aroma  del tabaco rubio.
    August 30

    primera bici

    Todo llega en esta  vida, y  gracias a  mi  trato  con  Mariano  pude  aprender  a  montar en Bici, ya que él me la  dejaba  algunos  ratos, y  yo  pateaba un poco, hasta  que así poco a poco fui  cogiendo  el equilibrio. Fue de esa manera  que  un día me encontré con la sorpresa de que tenía una  bici, la cual me había comprado  mi padre, pero la sorpresa  fue  doble porque no era una bici  como  todo  el mundo tenía, es decir, eran las típicas  de paseo, aquellas que cualquiera  puede enseguida identificar  como las de la época, el caso es que la bicicleta  era una versión mas pequeña de una de carreras, pero forjada toda  en hierro (o sea, que pesaba un webo), mi padre decía  que  tenía que tener una bicicleta de hombre (por dios, como si las otras  que eran las que usaban todos los chavales no lo fueran).  Así de esta manera, me  monté  y  di unas vacilantes vueltas por mi calle, para corroborar que  realmente  sabía montar en bici. Lo mejor  vino después  ya  que  al fin estaba  motorizado, y podía acompañar  al resto de chavales  en las  andanzas por el campo, y como he dicho sobre los once años  yo me trataba mucho con la gente de  abajo del pueblo, así que  casi todos los días yo me bajaba con ellos, haciamos el cabra, nos bajamos por la carretera  dejando  las bicis en punto muerto hasta los cuatro alamos, situados a  cuatro kilómetros del pueblo todo cuesta abajo, y  he  de decir  que a  mi personalmente me costaba todo mucho mas pues  tenía  que arrastrar aquel armatoste infernal  de hierro, que lástima  no tener una foto de cuerpo entero de áquellos últimos años  en el pueblo, porque  desarrolle unas  piernas  realmente  musculadas, mientras que mi torso  permanecía  siendo el de  un alfeñique, porque  no he dicho que cuando todo se terminaba yo emprendía el camino  hacía  arriba,  todo en cuesta  como si  no me hubiera machado  suficientemente. De todas formas, no fueron malos tiempos para mi, aunque  a partir de  quinto  tuvieron una repercusión en mis estudios, pues  aunque yo  siempre fui  inteligente, lo que no había disfrutado era de la diversión  en grupo a  la que ahora  estaba  consiguiendo, y claro está yo prefería  estar  de  cachondeo  antes  que  estar  en casa  estudiando. Desde luego,  tambien me servía  como escape de la situación que se vivía  en  la  casa, la cual  estaba volviendose  cada  vez  peor, pues las peleas de mi hermano  Martín con mi padre  iban subiendo de tono, y  volviendose  cada  vez mas  agrias, consiguiendo que mi  hermano  entrara  poco a  poco en una fase  bastante  mala  con  el  tema del alcohol, de la cual  le llevaría mucho tiempo salir.  Un beso  martín  , y  otros  muchos mas para los que me leen.
    August 26

    nuevos amigos

    Llegando a  quinto y sexto de  E.G.B.  se forjaron nuevas  amistades, y se perdieron otras, por la desidia  de siempre (no la mía) sino la de mis  antiguos compañeros, pues  siempre  era yo quien  estaba  buscándolos, así que cuando surgieron nuevos conocidos a los que empecé a  tratar, los antiguos  pasaron al olvido  de los que no me  llaman  y con el tiempo  esa  "amistad" se marchitó y murió. En quinto ya  se  perfilarón algunos  nuevos  amigos,  donde  cambiaba el lugar de procedencia, ya  que estos  eran de "abajo" del pueblo, y  fue mi inteligencia la que una vez mas me abrió el camino. Principalmente, establecí  buena  onda  con Mariano Soriano  Higueras, y luego ya  a través  de él  fui conociendo a  otros. La relación de amistad  era  como la anterior, yo  siempre  procuraba  buscarlos para  hacer cosas,  y  en concreto  con Mariano  solía pasar  mas tiempo, era  mi  "mejor" amigo, vamos  tal y como lo creía  en esa época, hoy día  no merecería mas que el título de conocido. El caso es  que  solía  bajarme  a  su casa, o alrededores, es decir, enfrente de su casa estaban los jardines del pueblo, lugar que tenía unos cuantos buenos recovecos para jugar a escondite, o simplemente correr, así como un  bien nutrído  suelo de gravilla, entre las cuales  podíamos  descubrir  algunas  veces  trozos de plomo, pirita adheridos a las  piedrecitas. Tambien se podía jugar a las chapas, ya  que  justo allí había un bar  y en aquella  época  se  preocupaban bien poco del  medio ambiente, tirando al suelo  multidud de basuras, incluidas las susodichas  chapas. La fuente  del centro tambien era  lugar  de busqueda  animal,  o simplemente  jugabamos con las ovas  del estanque removiendolas con un palo. El mejor momento era por la noche ya que el lugar carecía  de la suficiente iluminación permitiendo  jugar al escondite en un mundo de sombras inquietantes. Luego  teniamos justo detras una iglesia, que disponía de una pequeña plaza abaldosada (mortal  cuando se mojaba por lo resbaladiza), con  varios  pasillos en ella, ideal para corretear en bici, bueno quien tuviera bici que yo  en esa época aun  seguía  siendo pobre, y tenía que conformarme con verlos a ellos  montar. Ni que decir  tiene  que a la hora de jugar  por equipos a lo que fuera, yo  era siempre el  último, e incluso en  ocasiones  no poder jugar  por  ser impares. Así llegamos a mis once años.
     
    El caso es que encontré  otro  nuevo grupo de  "amigos" pero  que en realidad  era yo el que me esforzaba por mantener, es  algo que con el paso del tiempo  he visto  en casi  todas las amistades, y  que yo  hoy por hoy  no tolero, es decir, si  después de un tiempo  va apareciendo un distanciamiento, pues le  dejo seguir  su curso, aunque  hoy día  siempre  permaneceré  abierto a ofrecer mi ayuda a  quien me la pida, y crea  yo que la necesita. Estoy seguro que mucha  gente no  lo  comprende, pero de verdad  que hoy día no me importa  ofrecer sin obtener nada a cambio (excepto  claro está mi propia satisfacción , que no es mas que un egoismo disfrazado de  bondad), y paro ya que me pongo filosófico
    August 22

    mi madre

    No estoy muy seguro de si fue  por  cuarto/quinto  cuando tuve unos de mis primeros contactos  con mi Madre, a la cual  yo no veía  desde  que tenía unos  cuatro años, y a la que  ya  prácticamente había  olvidado (tanto física como emocionalmente), yo asumía que no tenía madre y que no la vería jamás  en la vida.    El caso es  que estamos  mi padre y yo  bajando hacia la plaza, cuando de repente  empezó a  soltar  improperios  a una mujer que llevaba a una niña  de la mano  (mi madre y hermana), palabras  todas de puta para arriba, y  se lanzó a  pegarle  con la garrota  en ristre (sí, a  quebrarle  la cabeza si podía), así que mi madre y hermana  salieron  zumbando  a la carrera, la  pobre de mi hermana  llevada en volandas, y yo  arrastrado de la mano de mi padre  sin comprender  claramente que sucedía. Afortunadamente la cojera de mi padre jugaba  a favor  de mi madre, así que  después de un buen trecho  de  carrera  en la que se completó un círculo  acabamos de nuevo en la plaza, pero esta  vez  a  mi padre le sujetaron  así que mi madre pudo  emprender la huida hacía  casa  de un tal Padilla (no recuerdo muy bien que  parentesco había, creo que únicamente  eran Evangelios igual que mi madre). Con posterioridad a  aquello  mi padre  accedió  a un intercambio de prisioneros  de guerra  (mi hermana y yo), mi  madre  accedió a  que  mi hermana pasara  algún tiempo con nosotros, y así mi madre podría verme (bueno  y a  mis hermanos  tambien ). La primera  vez que volví a  ver a  mi madre  la pobre quedó  desecha, porque  ni me acordaba  de ella, pero  bueno  el hecho de poder  besarme, y  abrazarme  suplío con creces  aquello.

     

    He de reconocer  que  pasaron muchos  años  antes  siquiera  de que  yo  haya  destapado el cariño que siento por ella, y no es sino que  en estos últimos años  he descubierto  que la quiero  a rabiar, pues  su  amor por nosotros fue siempre  total y absoluto, sin importarle  como éramos, o malcriándonos  cuando ya nos tuvo  a  su lado. Me he  dado cuenta  de que ella  hizo lo que pudo, o supo,  según su grado de  conocimientos, es decir, lo correcto, y por tanto ahora  que  se encuentra bastante sola  lo mínimo que puedo hacer  es  darle  un poco de mi cariño y amor, así como dedicarle  algo de mi  tiempo (acaso no deberíamos hacer todos los mismo?). 
    August 08

    hobbies de juventud.

    Bueno  como no teniamos  dinero para  nada, tampoco  teniamos  ni para  juguetes, ni siquiera  para comprar  cromos  con los que jugar con otros  chavales. El caso  es que  habida cuenta  de  la escasez  de recursos  tuve  que buscarme  diversiones  alternativas y baratas, así que  en un momento determinado  me dediqué  a recorrerme  todas las calles, y me las  iba aprendiendo. Buscaba las conexiones entre unas calles y otras,  y visitaba  todas las zonas del pueblo, llegando  a  conocer  a lo largo de los años  todas las calles,  todas las plazas, todas las escaleras, y  los mil caminos que había para moverse  de un punto a otro del pueblo. Esta  afición tambien se extendió al campo, y  gustaba de  saber  los  senderos que acercaban  a La Guarida, la fuente de agua potable de la Alcoba, caminos que  te llevaran al Cerro San Marcos, o incluso  como subirse hasta la cima del Castillo. En alguna  ocasión  llegue  a  descubrir  auténticos  lugares  maravillosos, ocultos, escondidos, y bellos que me permitían  disfrutar  de momentos  de  tranquilidad. Mis conocimientos de las calles sirvieron en una ocasión para llevar a  mis hermanos  de vuelta a  casa, por una zona poco transitada y oculta, un día  que  hubo un incendio, vaya  usted a  saber  donde, y  la guardia  civil  recogía  "voluntarios"  en medio de una noche  de verano.
    Para  mi  además  de una  diversión  me servía  para conocer  vías alternativas para no pasar por ciertos sitios  que pudieran ser conflictivos para mi, y  así de esta manera  podía  escaquearme  con facilidad de los enfrentamientos.
    Luego había otras  diversiones  bastantes mas sádicas, entre las que se  contaban el  coger lupa  que tenía mi padre, y  provocar el caos  en los hormigueros que  encontraba por la calle de mi casa,  o en otras cogía hormigas, las soltaba  en las telas de araña  que encontraba  y  me disponía  a  observar  lo que pasara. Entre las salvajadas  con las  que me entretenía  había otra particularmente  horrible, ya  que captura  moscas  y  les  pegaba las patas  en hojas de papel, colocaba el soporte sobre  palillos  de dientes, y  luego  prendía fuego.
    No  se muy bien que me impelía  a cometer estas salvajadas, porque  además  en esos momentos  no tenía  conciencia  real  de lo  horribles que eran mis actos,  creo que la mayoría  de los niños (táxativamente  además   másculino)  se  dedicaban  a  lomismo  o  incluso  a cosas  peores. Hoy día  comprendo  lo cruel de  mis  actos, porque  lo mismo que podríamos argüir  que  son solo insectos, que  no tienen inteligencia, realmente  una civilización o seres  muchísimo mas avanzados que nosotros  que nos observaran, que no nos  comprendieran y que no pudieran comunicarse con nosotros, podrían pensar  exactamente lo mismo, que el ser humano  no es mas que un "insecto".  No se  de donde  nos  nace  esa  maldad  que parece que llevamos siempre con nosotros, que yo aun muchas  veces saco a  relucir, pero lo que sí se  es que  voy a  intentar  todos los días  poner mi empeño en  evitarla.
    August 01

    Iniciación al SEXO

    Pues  eso, debería tener unos 11 años cuando sucedió, ya  en anteriores  ocasiones  yo  había  tenido  erecciones, pero no  había  sido consciente de ellas, puesto que mi mente no le prestaba la menor  atención, de hecho  en  aquello  desconocía totalmente  mi anatomía  sexual, no sabiendo ni que  demonios era  mi glande, ni prepucio, ni porque  el  esqueleto  cartilaginoso del  Pene  se llenaba  de sangre cuando  te excitas, haciendole que  aumente su tamaño y dureza. Como  las hormonas  debían  estár  revolucionadas, en una ocasión  se produjo la erección, y  en el proceso  sentí  cierto  gustirrinín, el cual yo  no acababa de  comprender  o identificar, lo mas parecido  era  como  tener cosquillas.  El caso es que  así quedo la cosa, y  pasaron los días, y  finalmente me olvidé  del asunto pues  no se  volvió a  producir ningún cambio significativo en mi anatomía. Así pues  fui poco a poco  dandome  cuenta que algo  pasaba  con mi  pene, pues  cada  cierto  tiempo  y  sin entender  el porque, se ponía  duro  y  aumentaba  de  tamaño, dejando algunas  reminiscencias  agradables  en el proceso, así que  poco  a poco  llegue  a  establecer  una relación entre  placer  y pene erecto. Aun así, distaba  mucho de comprender nada  en absoluto, y  mi vergüenza me llevaba a no comentar nada  con mis  hermanos, entonces  en una ocasión  cuando estaba  el pene  totalmente  enhisto, comencé a  acariciarlo, a manosearlo, apretarlo, consiguiendo  algunos registros  muy  agradables, recuerdo  que  uno de los mayores placeres lo obtuve  acariciando  mi  frenillo, y  fue  en una ocasión  en la que llegue  a un  auténtico  orgasmo, estaba yo en esta ocasión rozándolo con un dedo, y era  muy  agradable  este tipo de  caricia, así que  continue  mucho rato, quiza  mas de una hora, en la cual  se iban produciendo pequeños  espamos  de placer, que cada  vez  aumentaban  en intensidad, hasta que finalmente  llegue  a lo que sería la eyaculación, el placer  me recorrió todo el cuerpo, la sensación se extendió a  todas las fibras de mi cuerpo, provocando una ola  de  escalofrios  que se extendió desde  mi pene  hacia  el estomago, llegando hasta  mi pecho y  brazos, sin embargo y dada  mi experiencia, en el punto  culminante  (la eyaculación)   salí corriendo  hacia  una  escupidera,  pensando que me meaba (pues la  experiencia  guarda un parecido similar), quedandomente totalmente  extrañado  cuando no salío ni gota  de orina, ni nada en absoluto, porque aun no  producía  esperma.
     
    Fue realmente  apoteosico, y para  mi ese primer orgasmo  fue  lo mas  grande  de mi infancia, luego con el tiempo y las malas informaciones únicamente  me masturbaba  usando mi mano y pene, olvidando las caricias  que había  aprendido  cuando experimentaba  al principio.  Hoy día  puedo  asegurar  que  he recuperado  aquellos  placeres, haciendo  de todo mi cuerpo un centro de placer, desde  caricias  con las yemas de los dedos en mi oreja, o incluso  caricias en mis pies. Recomiendo  a  todo el mundo  que no simplifique en el sexo, sino mas bien que  lo amplifique  con todos sus  sentidos, tacto, vista, gusto, olfato, oido.
    July 28

    Enfermo

    Alguien menciono  las enfermedades, y  me vino a la cabeza mi trayectoria en el pueblo, y  la relación especial que se estableció entre mi y mis amigdalas, y  el médico del lugar.
     
    Desde siempre me ha  aquejado una  enfermedad prioritaria, las anginas, proceso en el cual las amigdalas  se te inflaman  cuando  realizan su función protectora  parando en su entrada  por el aire  de los gérmenes malignos. Que yo recuerde  desde los cuatro añitos  me han venido estos  embates, sin piedad y que me han dejado  exhausto, me tumbaba en la cama con fiebres cercanas a los 40 grados, normalmente 39. Normalmente, la enfermedad atacaba cuando   coincidía con momentos de  mi crecimiento, cada vez  que tocaba  subir un par de centímetros  irremediablemente caía en cama, y  me podía  tirar hasta una semana  sin poder  levantarme.  Recuerdo  que  cuando empezaba a sentirme  mal, con pequeños dolores de garganta,  mi padre me llevaba al médico, y allí podía  apreciar  otra de las habilidades que  sacaba a relucir mi padre, puesto  que  en el médico  el se encargaba de  repartir  aleatoriamente los números, y no fue hasta años  mas tarde que no comprendía  los  favores que le agradecían alguna persona en el médico. Hay que comprender que aquello era  medicina rural  de la de antes, puesto que Don Blas  "el médico", llevaba toda la vida  allí  y  aun no había los centros de salud, así que todos los  lugareños pasaban por su  consulta, situada en una  casa  cerca de la plaza del pueblo, y menuda  casa  tenía, como para vivir  varias familias  dentro, y  justamente  desde su propia  casa podias acceder a la  Farmacia, vamos un negocio redondo.  Volviendo sobre  mi  padre, le recuerdo barajando los números y  repartiendolos, entonces  era  cuando entraba  en funcionamiento la magia pues  él previamente había  dejado los números  uno, dos, tres  en la parte de abajo, y entonces  cuando repartía  según a quien le daba  de  arriba, o bien  de  abajo. Recuerdo la sala  de espera casí como un santuario al que  nosotros mortales invadiamos, las personas  entraban y  guardaban  un  silencio sobrecogedor, y allá  en la penumbra  se encontraba la entrada  a la consulta, un lugar  lleno de libros, papeles, y  envoltorios de  medicinas, una zona en la que entrabas  con un  respetuoso  y  casi reverencioso  "Buenos días".  La  dinámica era siempre la misma, él cogía  su espátula  de  madera, yo bajaba la lengua  y  abría mucho la boca, él hurgaba  en el fondo provocando mis naúseas y arcadas contenidas, y finalmente sentenciaba  con un  "anginas", así que ya  sabía lo que me esperaba, aunque claro después de unos años  ya  no hacía falta que dijese nada, pues me conocía lo suficiente como para  saber el diagnóstico.  Afortunamente, ya  no me molestan  las amígdalas, han sido  tantos años de enfermedad que ya  están atrofiadas.
    July 24

    Enfrentamientos.

    Como ya  dije,  algunos  chavales  encontraron un buen filón para  meterse  conmigo, y  aprovechaban  cualquier  oportunidad para martirizarme, ya  fuera en la cola que había que formar  para entrar al cole, o bien, en la cola  que se formaba en  la entrada del recreo, en esos momentos  solían  llamarme  cobardica, gallina, y cosas por el estilo, o bien  me  empujaban  fuera  la  la  fila, o  me obligaban a  quedarme el último de la fila. Y claro está  ya  no había nadie  que se  acercara a  mi,  y  volvía  a la marginación, aunque por lo menos  eso era  solamente  cuando estaba  en el  colegio, luego  ya  que  salía  y llegaba  a mi casa  ya podía  descansar tranquilo. Recuerdo  escuchar los sabios consejos de mis hermanos (desde aquí digo que no les guardo ningún rencor, en serio ), éstos  me incitaban a  que me enfrentara  a ellos, me explicaban que  un golpe  no me iba a matar,  pero  vamos yo  seguía  siendo un pusilanime  sin ánimo para  enfrentarme  a nadie. Recuerdo  que  alguno  llegó  a  sacar  esas burlas mas allá del colegio, y  cuando me veían por la calle  se metían conmigo sin piedad, dos  eran estos  elementos que me tenían  totalmente amargado,  el primero  vivía  un par de calles  mas arriba de la mía, un tal "Pozo", y luego había otro, el "rondilla"  (creo que era así).  Con este  último sufrí un día la situación totalmente humillante, porque  este  vivía justo a la vuelta de nuestra  calle, y  un día  se  dedicó  a llegar a la puerta  dando unos  golpes y se marchaba  corriendo.  Yo  estaba  dentro junto a  mis hermanos, y  estos  no hacían mas que incitarme  a  que me enfrentara  a él, y  tanto me  empujaban que una  vez  salí detrás  de él, justo para descubir  cuando le alcancé  que no era capaz  de nada, así que  cuando me  enfrenté  a él, este  se partío  de risa  de mi, y yo me volví  a  casa, con la firme convicción de pasar  absolutamente  de  todo.
     
     
    Poco a  poco  estas cosas  solo me mostraban  como era el ser humano, y  en consecuencia, yo me iba retrayendo mas  y mas, aunque me  encontraba  atrapado siempre  en una dualidad, pues  yo quería tener  amigos  y  me esforzaba  por  tener alguno,  así como  a  ir no desear relacionarme con nadie y que se fueran al infierno todos. Y lo vuelvo a  decir,  el pasado  sucedió y punto, no  le voy  a pedir  explicaciones a nadie, ni exigir  una  reparación, mi familia  actuo  como correspondía  a  ese momento concreto, así que yo les quiero  igualmente , un beso  grande  para  mi hermano Martín. 
    July 20

    Haciendo amigos.

    Volvamos nuevamente al colegio,  allí estaba  yo  después de pasar  segundo y tercero de E.G.B., ya en cuarto y con nueve  años  empezaba  a conocer  a unos  y a otros, e incluso algunos  ya  me  hablaban  sobre todo para preguntarme  cosas, o  dudas, no hay que olvidar que era un cerebrin. Por otra parte,  era totalmente ignorado en los recreos  nadie jugaba conmigo, ni me elegían para  el futbol, ni para ladrones y policías, nada  de nada, y  encima  tampoco  tenía para  comprar  canicas  con las que  jugar, ni cromos que intercambiar. Así estaba la cosa  de cruda  cuando  un día un chaval me pidió ayuda  extraescolar, es decir, que si podía  ir  a su casa  a  echarle una mano con algo, Severino era su nombre, y por su mediación  a  Tapias,  y   a su vez  tambien  a  otro  chaval, Luis Ruiz Suarez (no se porqué  pero tengo grabado su nombre  completo). Normalmente, aprovechabamos  y jugabamos por las calles,  o bien, soliamos  salir  a la  parte alta del pueblo, ya fuera el cerro  de San Marcos, excursiones al Castillo, o  por la zona de la Guarida. Lo normal era tirar para la zona de la Guarida, y allí jugabas  al escondite, o  a buscar tesoros,  o simplemente  hacer carreras  a lo largo  del  campo por el simple placer   de  saltar  y brincar. A pesar de la escasa  comida  he de decir que yo me mantenía en un nivel de agilidad  que  ya  quisiera hoy día, era rápido  y veloz, y capaz de trepar por  casi cualquier sitio, eso sí  a  nivel  de fuerza  muscular  ya  no podía competir con nadie. Estaba yo  tan contento cuando la  realidad  chocó frontalmente conmigo, subiamos  todos  del colegio  e  ibamos un grupo  mas o menos grande por la  calle, cuando  de repente un  chaval llegó y  me dió una torta en la cara, yo me quede  de piedra, y pasmado y pregunté  el motivo de semejante afrenta, a lo que me contestó: "porque me da la gana" mientras me miraba  desafiante.  El resto de  gente que allí había  reunido  quizá esperaba una pelea, pero  como yo  siempre he sido  prudente (hehe  que bien suena  en vez de cobarde )  me dí media  vuelta  y me largue  para  casa, a lo cual  empezaron las burlas al  grito de cobarde, gallina, y  todas esas cosas.  Ese día  empezó para mi un nuevo calvario, pues  algunos chavales  encontraban  divertido  burlarse  de mí, sabedores de que yo no les  enfrentaría. Triste fue  ver  como mis supuestos  compañeros de  fatigas  no salieran en defensa mia.
     
    Ireis comprendiendo ahora  de  donde  va procediendo mi animadversión  a hacer amigos, y sobre  todo  a  ser  exigente  cada  vez mas. Este fue solo uno de esos  momentos  memorables de la vida, pero hubo  mas, los que me  hicieron  volverme  cada día mas solitario, y mas  exigente. Vamos  digo yo, sino es que soy un capullo integral 
    July 18

    Economía

    Tienes un céntimo?
     
    Buenas después  de este finde, el cual ha  sido  muy  producctivo, y ahora  después de  ver los gastos  acometidos, y  la abundancia  en la que hemos  nadado en el chalet de mi amigo, no puedo por menos que recordar  nuestros  gastos  en el pueblo.
     
    Efectivamente,  mi padre  estaba  "jubilado" por  enfermedad, la verdad no sé  muy bien  en base  cobraba  una pensión,  si por el tiempo que trabajo en la mina, o por los problemas que  tenía  después de  un accidente  de moto que tuvo, el caso  es  que  cobraba una pensión  mas  bien escasa, la cual  daba  para  ir  tirando  y poco mas. A primero de mes, mi padre  hacía  las compras  típicas mensuales de cualquier  familia, papel higiénico del elefante (mas  duro que  una  piedra  y que  te  raspaba  todo el ojete, un asco, pero  era barato), acopio  de  legumbres para todo el mes (judias, garbanzos y lentejas, las cuales  servirían para  comer  todo el mes), azucar poca  y  muy vigilada (menudas broncas por comernos los terrones  que  venían dentro de los paketes), productos  de limpieza (detergente, lejía, algún estropajo),  alguna cosa la haciamos nosotros, como  el jabón para lavar  que fabricabamos con aceites usados  y  sosa. Temas  de  ropa y calzado  quedaba  relegado  a las pagas extras,  en el que  entonces  comprabamos  calzoncillos y camisetas  de algodón, y  algún jersey, pantalon o camisa, asi mismo como  zapatillas (de  aquellas  que tenían un reborde  de goma en la puntera). Normalmente,  los tomates en los calcetines, así como rotos  en la ropa  solían  ser  un buen acompañamiento, hasta que eran convenientemente zurcidos en siete, y  los rotos en pantalones  reconstruidos con parches. Vamos os podeis  imaginar  la pinta que llevamos, no solo eramos pobres  sino que ademas  es que lo  aparentabamos perfectamente, lo cual creaba  además  esa  diferencia sutil  entre la gente  de abajo y  arriba del pueblo (aunque he  de decir  que  solo unos pocos eran tan pobres como nosotros).
    Si  vamos  al terreno diario,  pues  poca cosa  había que hacer  de compras,  bajamos  a  los economatos  y  comprabamos alguna  cosa  necesaria (no solía  ser lo habitual), lo mas normal  era  bajar a "Robles"  a  comprar  patatas, cebollas, y algún aderezo  como  pastillas de  caldo concentrado. Otras veces bajamos  a  "Anchuras"  a por  alguna  otra cosa. En  ambas ocasiones,  si teniamos que comprar algo  lo haciamos  pidiendo fiado, y  luego mi padre  en cuanto cobraba  saldaba  deudas. Tambien  bajamos a por el pan, con unos  vales que compraba mi padre  a primero  de mes, y que  luego  iba usando día  a día. Excepciones  suponían  cuando mi padre  pedía  a la panadería que nos hiciera un pan de tortas de manteca (ufffff  que riquísimas que estaban), y otra excepción era  cuando mi abuela con su paga  compraba a primero de mes un pollo (no le daba para mucho mas). Sobre  todo, cuando mas lo notabamos  era cuando  teniamos que salir  con los amigos, o  eran fiestas en el pueblo, ya que prácticamente  iban  sin un céntimo en el bolsillo, y  si  alguna  vez conseguiamos  algo de pasta, era en cantidades  tan ínfimas  que  no te daba para comprar  casi nada  de chucherias (ni hablar  de cromos claro). En fin, eramos pobres  y nos sentiamos pobres, quizá por  eso  hoy día  para mi  el dinero  tiene el mínimo valor,  no me llama la atención  ahorrar, y si puedo   el dinero que tenga me lo gasto.
    July 13

    Segunda mudanza.

    Otra vez.
     
    Ya  que empezabamos a conocer los alrededores de la antigua casa, nos pusimos en marcha  a  una nueva zona del pueblo. Nuevos  vecinos  y todo  eso.
     
    Pues  sí, creo que debió ser mas o menos cuando andaba yo por  tercero/cuarto, cuando  mi padre compró  la nueva  casa (creo que por mediación de un tal Matamoros), ésta ya  se encontraba en una zona  mas respetable del pueblo, aunque  aun seguiamos  en la parta  alta. La casa  en este caso  se componía de una primera  habitación, desde la cual  se  accedía por la izquierda a  un dormitorio (el de mi abuela  Candida), justo  de frente  teniamos  otro dormitorio (el de mi padre),  y desde  la habitación de mi padre  salias  al patio. Justo  desde la entrada  y a la derecha  teníamos una chimenea, y  en la esquina  del fondo derecha  estaba la escalera  de subida. Ya en la planta de arriba  subiendo te  encontrabas una primera habitación a la derecha, con un  tragraluz en la pared del fondo, subiendo unos peldaños mas y girando a la izquierda  estaba otro  cuarto, sin pared  ni nada, ni puerta, solo un ventanuco  al fondo, justo donde  se  notaba la pendiente  del tejado, y pegado a  éste a la derecha  teniamos  el último habitáculo, siendo este usado para   cuarto  trastero.
    No se si lo he mencionado pero  nuestro mobiliario era  mas bien escaso,  unas  camas para dormir, y poco mas, de hecho intento recordar algún otro mueble  y  creo que lo único  que  tengo grabado es un sofa  que hizo de padre  de madera, superincomodo, y  mesa/sillas para comer. Lo cierto, es que  viviamos de una forma  muy espartana,  casi sin  ropa, y  con lo básico para subsistir.
    Recuerdo,  que el suelo del "salon-comedor" estaba  empedrado, sí, con  bolillos  de tamaño pequeño,  el cual resultaba  muy  desagradable para andar, otro  detalle  que  tengo  grabado es  un agujero  que había en el  techo, usado para   poder  colgar a los  cerdos en la matanza. Desde  ese lugar privilegiado  se podía  ver la  tele, y  en alguna  ocasión  que   me mandaban a  la cama, luego  me quedaba  allí  mirando a  hurtadillas. Otra  de las zonas  "vip" era el  patio, con su retrete al fondo (en el cual no me  metería hoy día ni por todo el oro del mundo),   justo  en la otra  esquina del patio  estaba una especie de  caseta-cocina, y  según salias  al patio a la izquierda  había un pozo compartido con el vecino de la casa de al lado.
    No era mala  casa, allí pasaría  el resto de  mis  días antes de venirme  para Madrid, y  guardaría unas cuantas vivencias para mi.
    July 09

    Baño, ducha, ...

    Pasame el jabón.
     
    Pues  verlo para creerlo, y  si no me hubiera pasado a mi, diría  que es mentira, que no se puede llegar a  esos  niveles  de  guarrería. Es simplemente alucinante.
     
    Aun recuerdo  aquella  época, y me maravillo del grado de ignorancia en que estamos  sumidos, que por otra parte  no era mas que un hecho cultural. Empecemos por decir  que  durante  todo el tiempo que vive  en el pueblo no llegamos a  tener  cuarto de baño  como tal, únicamente un retrete  y punto, así que la limpieza corporal consistía  en remojarse la cara  todas las mañanas  con agua para despejarse, y  a continuación  lavarse someramente las manos (es que el jabón debía durar  mucho) para  a continuación secarse las manos y la cara en la toalla, la cual  normalmente  acaba  con unos lamparos  de aupa, aunque  fácilmente  nos podía durar  toda la semana. En contadas ocasiones, quizá  una  vez, o menos, al mes nos lavamos el  cuerpo entero, usando  un barreño grande  que había comprado mi padre, te  metías dentro te  remojabas, te  restregabas un poco con las manos, y  te  aclarabas (en ocasiones  el proceso obligaba a calentar  una  cacerola  enorme  de agua para los procesos de aclarado), creo que incluso  compartiamos  el agua para el "baño". Así que no era de extrañar situaciones  tan extrañas como que mi padre  mudara la piel (eso decía  él, cuando se  restregaba por la espalda  y  le salían pegotes de mierda). Como es de suponer  nosotros eramos ajenos  a las mas elementales normas de higiene, de hecho una de las primeras que es  cambiarse a  menudo de gayumbos, cosa que nosotros  no hacíamos  mas que cuando nos raspaban los palominos en el culo. La ropa  era  otro cantar,  los pantalones  llegaban al  extremo  de  poderseles rascar la mierda  con las uñas, uñas que iban siempre de luto claro.  Lo mas llamativo era el pelo grasiento que  soliamos  llevar, ademas  de largo  y desgreñado. En una ocasión recuerdo  que  ya  con cierta  edad, y estando por  sexto  mas o menos,  yo  estaba por clase y la  cabeza me picaba  mogollón, y  mientras  estaba  escribiendo, zas, un  bichito   se deslizo  hasta el block, seguido de  otros tres mas,  ni que decir tiene  que me quede horrorizado, y  al llegar  a  casa trate por todos los medios de eliminar  semejantes intrusos, cosa  que tardó en suceder  mucho tiempo.  Aun recuerdo como  mi abuela  me pasaba  una peineta por el pelo para  sacar  los  piojos  enganchados en ella,  la  verdad  que fue otra de esas experiencias maravillosas  que  me dejó la infancia. Recuerdo como los  niños no se me querían acercar, como me esquivaban, y  como me decían que eran piojos, cosa que yo negaba  rotundamente (iluso de mi). La verdad  que para nosotros  la higiene era una  gran desconocida, ni siquiera  sabiamos que existía una cosa  llamada  desodorante. Me hace  gracia  comparar  ahora  como levanto el brazo y me huelo el sobaco con aire crítico  pensando que necesito  una ducha rapida,  a  como levantaba el brazo entonces  y  saboreaba  el delicioso aroma  del sudor. La verdad   es alucinante que no pillaramos alguna  infección o algo.
    July 05

    Aprendiendo

    Presente !
     
    Superado el primer  escollo  seguimos con el  aprendizaje de aquellos tiempos. Es curioso  lo que ha  cambiado, claro que son  treinta  y pico años.
     
    Una  vez  aclarada  mi situación, me llevaron  a la  zona  baja  del pueblo, allí había  construidas nuevas  aulas. Yo  con todo aquello me  sentía  abrumado, así que en una ocasión perdí el control de nuevo, y  comencé  a llorar sin motivo aparente  estando  en el recreo. Claro está  empezaron a preguntarme que me pasaba, que si estaba malo, que si me había pegado alguien, ..., tanto me presionaron, y  yo  sin  ser  capaz  de explicar  que lloraba  porque me sentía  abrumado, que prefería  estar en mi casa, y  salir a corretear por el campo, así pues  finalmente "confesé"  que me había pegado alguien, pero claro las mentiras  se sustentan mucho mejor cuando eres  adulto, tienes mas recurso, así que  la  siguiente pregunta  fue, ¿quien  ha  sido?, y  claro  ya  metido  en el engaño  acabé  acusando a  alguien  al  azar, y  si  pensaís que ahí se acaba la cosa  estais  muy equivocados, porque evidentemente luego  vino  la  siguiente  pregunta, ¿que te ha hecho?.   En esos  momentos, yo  quería que me tragara la tierra, realmente no quería  acusar  injustamente a  alguien  por  algo  que no  había hecho, así que finalmente  me  derrumbé  y  admití  que  nadie  me había pegado. Aun  hoy  puedo sentir  el bochorno que  sufrí  aquel día,  creo que  son de esas cosas  que se te  graban para  siempre. Si  yo  hubiera  estado  con  unos  auténticos  pedagogos, gente  entendida  y tal, como hoy  día, habrían  captado al vuelo  que yo  era un niño con problemas  familiares, de constitución  enclenque, tímido  y  en vez  de  recibir un castigo, lo que habría  recibido era  ayuda  psicológica, pero es que era lo que la época daba de  sí, y los maestros  de toda la vida  eran mas brutos que un arao, por lo menos los de mi pueblo, y  tenían la sensibilidad de un  erizo.
    En esta  situación me  encontraba  yo,  cuando  sucedió  algo mas, un  buen día  me pidieron   el nombre  de  mi madre para  algo, y claro yo  me quedé  a cuadros, balbuece  que  no lo sabía, y  claro  esto  no hacía  mas que  crearme una imagen de  rarito en el colegio que no veas, pero  es  que como comprendereis  con un padre  que pone de puta  para arriba a tu madre, lo que menos podía  esperar es que  nadie  quisiera  saber  de semejante  engendro (de  verdad, como se se puede  machacar a un niño  con  estas cosas?). Para  rematar  mi  imagen imaginaos  a  un niño que saca  SOBRESALIENTES,  así que  de empollón para  arriba, y  ale  ya   tenía  todos los alicientes para  estar marginado en el colegio. Como  podeís  ver  estas son las cosas que van marcando nuestro carácter, y personalidad, así que  comprendereis  porque soy un bicho  tan raro, y  como dice  Ady  afortunadamente  no  he  salido peor  de lo que podía haber sido.
    July 03

    Al cole.

    Por fin !
     
    Después de este inteludio continuemos, ya  era hora de escolarizarme, pues  iba a cumplir    seis  añitos.  Hasta  ese  momento mi vida había  sido  despreocupada, y  ahora comenzaba  una  fase  muy peculiar.
     
    Efectivamente,  ya me lo habían  advertido, en repetidas ocasiones me comunicaron que cuando  cumpliera  seis  años iría  al colegio, y  yo  en mi grado de ignorancia  pensé  que  justo cumplirlos  y  tendría  que ir, así pues  cuando cumplía  los seis  años  me pegué una buena  sesión de llorar, hasta que me aclararon que ese día no iría  a ninguna parte, y  que sería  cuando el curso escolar comenzara. Ya por ese entonces  había  demostrado de lo que era  capaz, es decir, era  extremadamente sensible  a los cambios  en mi entorno, y  mi tendencia  al lloro  era   frecuente. Yo no sé  si esto  fue motivado por el pasado  tan turbulento entre mi padre y  madre, y las continuas  peleas  que  solía haber en casa, el caso  es  que  era  un tiquismiquis.
    Mi primer  año en el colegio  prácticamente pasó sin que me enterase, solo recuerdo  algo del lugar porque mas tarde  volvería  allí. Justo había una  enorme  verja de hierro, algo carcomida por la herrembre, daba paso  a  pequeño patio, y  a la entrada  del colegio. Nada mas pasar la entrada podías ir por las escaleras de la izquierda  que subía a los pisos  superiores, donde  se daban las clases de  sexto, séptimo y octavo de EGB. Siguiendo de frente torciamos a la derecha, y  nuevamente a la izquierda, abriendose  el pasillo a  un  enorme patio, donde había dos aulas, una  abajo y otra  arriba. Los de primero  de EGB  nos  alojabamos  abajo. Cosas  anecdoticas  de  este primer  año  solo guardo  una muy remarcada, fue el cambio  a  otro aula. Habiendome habituado  al aula  donde estabamos un buen día  nos dijeron  que cogieramos todo y que nos  ibamos  a  otro sitio. Ante el impacto que aquello me produjo  yo me negué, y  me eché  a  llorar (yo es que creo que el tema de los cambios siempre los he llevado  muy mal), no se  que cosas  horribles debían pasar por mi cabeza en ese momento pero  como soy  muy testarudo  me  negue  en redondo a  ir a  ninguna parte. Así pues las cosas, tuvo que venir uno de mis hermanos a por mi. Y así fue como me llevaron a la parte baja del pueblo, donde  etaban las aulas para los de  segundo, tercero y cuarto (si recuerdo mas o menos bien). Lugar  donde comenzaría a  conocer algunas  personas  de  mi entorno.
    June 28

    convivencia

    ¿Que pasa?
     
    Me resulta  difícil  recordar  a  algunas de las personas que  vivían   a nuestro  alrededor, el tiempo no perdona  y  practicamente  no recuerdo a  nadie, pero lo intentaré.
     
    Llevabamos  un año  allí, y  ya  tratabamos con algunos  de los vecinos, de los cuales  poco  recuerdo, justo  al lado de la primera casa que habitamos  vivía "la Pilar", con unos cuantos  mocosos, luego al lado de nuestra segunda casa  vivía un matrimonio  ya  mayor, luego  justo  en una  calle  diagonal  y  horizontal había  otros tantos  matrimonios  mayores, y  algún  mozo. En concreto recuerdo a  una familia de  Furtivos, con los que  papa  entabló  algún que otro trato, había  un chaval pelirojo  de edad aproximada a la  de Martín (mas o menos). Saliamos con él  en  una  ocasión, y  este  iba con una  escopeta de aire comprimido, con el caño  apoyado  en el pie, así que  en una  de  esta  se le fue  un disparo  que atravesó  todo el  zapado, y el  dedo  gordo.  El tio se  quedo  tan pancho, como  si tal  cosa, luego mas  tarde  tuvieron serios problemas para que este tomara la  medicación, y  acudieron a  mi padre para ver que se le ocurría.  Yo  de verdad  nunca  entendí que  tipo de shaman, o curandero  era mi padre, imagino que  era  la forma en que se  vendía, debía tener  buena labia,hasta le llegaron a llarmar para que con su escopeta  matara una serpiente. El caso que  poco a  poco nos fuimos introduciendo  en el ambiente del lugar  y nos fueron conociendo un poco mas, llegando a  conocernos  como los hijos de "Paco  el cojo", ya  conoceis la aficion de toda la gente a poner motes. Quisiera  tambien  reseñar  uno de los primeros establecimientos  que conocí  por allí, la tienda de  "Colomino", casa  antigua  y ultramarino de los  de  tiempos  remotos, allí podías comprar  una onza de chocolate suelto (el que tuviera pasta para ello claro),  o cualquier cosa  al peso, creo que era un usurero, estaba  justo  dos  o tres  casas mas  abajo, llegando a la confluencia  de otras  dos. El climax  de  nuestro trato vecinal  se puede  poner  justo  antes de nuestra mudanza, momento en el que  hicimos una matanza, ya  sabeis  coges un cerdo lo  degüellas, y  luego  vas  generando  panceta,  jamones, chorizos, morcillas. El caso es que  mi padre  había conseguido un guarro, y  nosotros nos relamiamos  pensando en  las  futuras pitanzas, y claro como nosotros  no  conociamos mucho del tema de la matanza, se ocuparon de ellos  nuestros  vecinos. Yo  aquello  aun trato de  olvidarlo,  estropearon  jamones, la sangre, los chorizos (estos  picaban a  rabiar, estaban incomibles). No recuerdo que se salvó del desastre  pero  si recuerdo que se nos quedo una cara de  gilipollas que no veas, ni con el hambre que teniamos  eramos capaces de  comernos un chorizo  de aquellos. Creo que  aun conservo por casa  el aparato y artilugio  de  embutir 
    June 26

    Orografía

    Ommmmmmmmmmmmmmmmmmmm

    Que pintorescos suelen ser los pueblos, y  que bonitos cuando se  visitan. Siempre  puedes  encontrar  multitud  de lugares  curiosos para ver  y  fotografiar. Mi pueblo no era una excepción.

    Efectivamente, nuestras escapadas  a poner cepos,  cazar pajarillos nos  llevaban por parajes de lo mas pintorescos, aunque  ciertamente  era  cuando  no teniamos  nada que hacer cuando mas  movimientos exploratorios realizabamos por los alrededores. El pueblo se encontraba  en una hondonada  y estaba rodeado por  varios  elementos montañosos importantes, el terreno en sí  bajaba  en una cuesta interminable  hasta llegar a la otra punta  de las casas. A la izquierda  de nuestra  casa  quedaba  el Cerro de San Marcos, imponente  mole  de al menos  800 metros de altitud, perfilada  toda por la  reforestación pinar  que le daban ese aspecto  irreal, cuya ladera iba  bajando  hasta  quedar por la parte trasera de nuestra  casa  hasta una  escasa  altura de 100 metros. Justo  mirando de frente  podíamos ver  el Castillo, bueno una  meseta  de terreno que antaño albergo  un castillo, al cual  lo único que le  quedaban era la Muela (pedazo de torre) y la Cruz, y  ya  a nuestra derecha podíamos  ver la Guarida, zona  de pino  bajo, y  que era como una enorme  berruga  salida  de la montaña, asomandose por encima de muchas casas  permanecia  medio suspendida  como una eterna espada de damocles. Luego  justo  por la carretera  que  marchaba hacia  Castellar  se extendía todo el valle.

    Principalmente, nosotros nos moviamos entre el Cerro de San Marcos y la Guarida, marchando y subiendo por un camino  empedrado que abandonaba el pueblo por su parte alta, subiendo  hasta llegar al Avoladero (lugar  muy peligroso de cruzar), esta era  una  zona  que pegaba  a la  ladera de la colina  en que terminaba el Cerro de San marcos, y  dejaba  un estrecho paso para  moverse a lo largo, llegando  en alguna  ocasión  a  hundirse el camino en el Avoladero (de ahí el  nombre), y  dejando únicamente  una franja de unos  50 cm  de ancho y  unos  15 metros de larga para  cruzar, yo siempre tuve que hacer auténticos  y titánicos esfuerzos para pasar por allí. Un poco mas  lejos quedaba el Peñón, una roca  enorme  de arenisca  que  pendia sobre el camino, medio quebrada  y  con una higuera que  poco a poco la iba  separando un poco mas  junto con la erosión, tambien apresurabamos el paso  al cruzar por allí.  A lo largo de este recorrido  podían observarse las Cuevas, donde hasta no hacía mucho tiempo algunos lugareños habían vivido. Luego  el camino seguía  durante un buen trecho hasta llegar a nuestra primera parada, La Alcoba, una fuente de agua potable, donde el caño  caía  en un gran  rectangulo, formando así un abrevadero para las bestias de carga. Justo a la derecha y frontalmente  quedaba el Cerrillo de los Almendros (no comentaré del porqué  este nombre), y  finalmente  se llegaba al camino de Arena, donde ya  daba paso a los  olivares que es donde  pondríamos cepos  y todo eso.

    He  de decir  que  lo pasabamos en grande moviendonos por todas estas zonas, aunque tambien hubo  momentos  de gran tensión, como la vez  que  recogiendo  esparragos, mi hermano Jacob  y yo  jugabamos a  cortar  ajoporros, planta  esta  larga  y  que mi hermano  cortaba de un tajo  con su navaja, momento en el cual yo  tomaba  otro y lo volvía  a poner para que fuese cortado. El caso  fue  que  en uno  de estos envites  la  navaja  me dio en el  dedo gordo de la mano izquierda, provocando una  incisión  que llegó hasta el hueso, y de puro milagro  no me lo cercenó. Mi hermano Martín  se pilló un cabreo  soberano  y  tuvimos que volver corriendo  al pueblo, donde  por muy increible que parezca  mi padre me sometio a los primeros auxilios, limpió la herida, me la unió con una pomada  cicatrizante  que tenía, y me vendó el dedo. Afortunadamente hoy día  solo me queda una  cicatríz, y  la curación fue  sin ningún problema.

     

    June 22

    Encarcelados.

    Bienvenidos.

    Pasemos nuevamente  a  mi pasado, en esta ocasión  volvemos  a  nuestra  subsistencia, y al  arte  de  capturar  pajaritos  para  luego  enjaularlos,  y  "regalarlos".

    Algunas  veces  salía  con mi padre  a  cazar  parajillos vivos, el proceso  comenzaba  con la preparación del material  necesario, lo primero de  todo  este proceso llamado "cazar con Liria",  era obtener un material  que  usabamos  a modo de pegamento,  y que  se  extraía  de la planta  de la  Ajongera, para  tomar  este  material  se  debía  dar unos  golpes a la planta  y volver al día  siguiente a  recoger  unos  grumos  o pegotes  que se habían  formado al  rezumar  de la planta  un  material para reparar  las  grietas que les habíamos provocado. La planta  en sí era  de  tallo largo, con espinas  y  terminada  en un  enorme  capullo  espinoso. Cuando ya  teniamos  nuestro tesoro  se procedía   a  mezclar  en una  lata  tozos  de "pez", con los grumos arrancados de la Ajongera el proceso se hacía  a  fuego  lento  creando poco a poco un unguento  pegamentoso  de color  grisaceo  que quedaría  adherido  a  un palo, usado a  tal  efecto. Otro material  empleado eran  tubos  huecos de  caña, cortado  con una longitud  aproximada de un  dedo, pintados  de  verde  oscuro, y  muy importante  dejando un nudo en medio de los canutos para así  rajarlos por  debajo, y permitir  en la parte superior colocar  un palillo, y este es  el tercero de los elementos empleados, no era  realmente un palillo sino  trozos de  esparto  cortados  de la misma longitud  del canuto o un poco mas largos, pero que al solo poder entrar  la mitad  quedaría   sobresaliendo. Por  último hacía  falta un soporte para los  canutos  rajados, que sería  una  rama  de chaparro (era lo que abundaba por la zona), de  un metro y medio  mas  o menos.

    Ahora que ya  tenemos  todo lo necesario  comenzaba  la jornada, saliendo de  casa  muy temprano, ya que al igual que  con los cepos  había que preparar todo antes  de que los pajaros  se  levantaran. Normalmente, solíamos ir  al mismo sitio, pues  sabiamos que los "colorines"  iban a  estar  allí. Lo primero  era  plantar  el "arbolillo"  que serviría de soporte, luego colocabas los canutos  por las  ramillas, y  cogías  un  trozo de esparto y  lo pasabas por la  liria  mientras lo girabas para  así impregnar  de la mitad  para  arriba, y lo ibas colocando en cada uno de los canutillos.  Hecho  esto  se  ponía  cerca  de  esta trampa  una  jaula  con un colorín para que  cuando este  empezara a  cantar  actuara de  reclamo. En ese  momento  tocaba  un proceso de paciencia, pues   nos  retirabamos  a unos cincuenta metros, y nos quedabamos  junto a  una  "chasca" que habíamos encendido, esperando  que  algún  pajarillo se  acercara  hasta  el arbolillo  y   chocara  con alguno de los espartos, haciendo que  las alas  se le pegaran y no pudiera  volar, momento en el cual nosotros saliamos corriendo a capturarle. Tomaba  algún tiempo quitarle  el esparto y limpiarle  las  plumas  engomadas, hecho lo cual  se  dejaba  en una  jaula  traida  al  efecto, donde pasarían el resto de sus días. Aun recuerdo la experiencia  de  tener  al  pobrecillo asustado entre mis manos, diminuto, vivaracho, que trataba  de huir  picotendote los dedos a  modo de  defensa.

    June 18

    Cazadores

    Estais ahí?

    A lo largo  de  varios  años  nos  dedicamos a  sacar  provecho del entorno, y  las escapadas  al campo para mi suponían  una diversión increible, claro desde la mentalidad infantil de un niño.

    Mi hermano Luis  creo que marchó a Madrid, no se si antes o después de nuestra mudanza, era  de lo mas normal, al ser el mayor había  vivido las injusticias de mi padre  a  mi madre  con mucha mayor intensidad, dejando  como cabeza responsable  a  mi hermano Martín, el cual se iría rompiendo poco a poco a lo largo de los años (un beso  martín). Así pues, una  vez aposentados tocaba  subsistir, si recuerdo bien  mi padre  compraba a primero  de mes unas  vales en la panadería  que luego usarimos  para  ir  y comprar  el pan a lo largo del mes, un pan pequeño  para todos, y para todo el día  si recuerdo bien. El desayuno  como siempre era  café  (bueno sucedáneo), y con suerte  algún mendrugo de pan (lo cierto es  que  solo son recuerdos  vagos de las comidas). La comida principal solía  componerse  de un potaje  de legumbres (garbanzos, judias, ...), la  fruta y la verdura  no  entraba en nuestra  día, porque lo único  que  resultaba  barato para alimentar a cinco personas  era  una olla  de potaje. No obstante, para completar la dieta  con mas proteinas  nosotros  solíamos  salir  a poner  cepos, unos artilugios que se componían de dos semicircúnferencias, conectadas  por un fuerte muelle  que las mantenía  cerradas  y pegadas, tenía  una de las mitades un rabo  largo, donde colgaba  un alambre  bastante  duro y de la misma longitud  que el radio, y justo en el  centro disponía  de un pequeño resorte  en forma  de ocho. El procedimiento para usar un cepo  era  abrirlo,  sujetar una mitad  pegada  al rabo largo, y pasar por encima el alambre que colgaba, y  dejar  justo  la puntita  metida  en el  resorte  central, en la parte  baja  del ocho que formaba, y  habiendo colocado  previamente  una  hormiga de  ala  en la parte  superior  del ocho, donde  queda  libre  de moverse  pero no de escaparse. El cepo  había que colocarlo en una camada  que  se preparaba  con un pequeños  escardillo, abriendo una pequeña  depresición y formando un pequeño terraplen  justo  donde sacabas la tierra, era muy importante  que  esta  diminuta ladera  quedara  orientada  al  este, que es por donde sale  el sol, y  entonces llegaba el delicado momento de  poner el cepo en la camada, para ello  cogías  el cepo  con ambas manos, justo del centro  donde  había  dos  muelles, sujetando cada uno con deto  indice y pulgar, lo ponías sobre la pendiente  y comenzabas  a  enterrarlo, con suavidad moviendo arriba y abajo, hasta que  no se viera  nada del  alambre, y dejando solo la hormiga  al  aire libre. Era  habitual  que con el movimiento  se  saltará el cepo, y mas  de una  vez  comprobamos lo doloroso que puede  ser  que te pillen un dedo  entre esas tenazas. Lo suyo era  colocar  bastantes  cepos separados  un trecho  entre  sí, y  por zonas que se sabía que habría  pajaros  tales como zorzales, mirlos, que luego  resultarían  bastante  sabrosos  en un arrocito. Una  vez que ya  se colocaba era cuestión  de esperar, y volver  repetidamente a  revisar los cepos  y sus posibles  víctimas, reponer  hormigas de ala, y colocar  algunos cepos de nuevo.Algunos  pajaros  tenían aplastados el toras, otros  el cuello destrozados, algunos  tenía el craneo hundido, incluso a  veces  solo  tenían un ala  atrapada y  teniamos que finalar la  tarea  inacabada. Estas excursiones  las recuerdo  de  forma  totalmente  emocionado, salir de la casa  cuando aun no  era  de día, en  dos patadas ya  estabas fuera  de la civilización, y  comenzabas a  marchar por el camino, llegabas  con los primeros  albores  al  olivar donde que querías poner los cepos, y te  apresurabas  a  montar tus trampas, hacer  las camadas, o poner los cepos para mi resultaba  un juego, pues  era todo un reto  poner los cepos  sin pillarse los dedos, y  sin embargo que  el alambre que sujetaba  el resorte  estuviera al filo para  que  cuando un  pajaro  al despertar por la mañana y  buscar su desayuno, fijara  su  mirada en esas gordas  hormigas de ala  que se retorcían  en la tierra  como gusanos, haciendo brillar sus  alas  al  sol  de la mañana, y  que  se decidiera  a hincarles el diente, momento en el que soltaría  el alambre, liberando la fuerta  mortal  de los muelles que cerrarían sobre  el  las dos semicircumferencias. El día  que volvias con un manojo de  pajarillos    a  casa era  toda  una  fiesta,  al saber que la dieta  se vería  alterada  con un fabuloso  arroz con pajaritos.